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Edición Nº78
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Con Sentido Común

Hoy lloramos la muerte de un querido amigo: Sentido Común…

Por Ignacio Tanquia

Realidades tiene esta columna desde que comenzamos con la revista hace más de cinco años y siempre escribimos temas donde tratamos justamente de ‘recobrar el sentido común’. Sin embargo, recibimos un correo donde nos entregaban este escrito tan reflexivo, para que compartiéramos con los lectores especialmente en este segmento y dice así: Hoy lloramos la muerte de un querido amigo: “Sentido Común”, que ha estado entre nosotros durante muchos años. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su nacimiento hace mucho que se han perdido en los vericuetos de la democracia. Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como: Hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza; que se necesita leer todos los días un poco; saber que los pájaros que madrugan consiguen lombrices y también reconocer la validez de frases tales como: “La vida no siempre es justa” y “tal vez haya sido yo el culpable”. Sentido común vivió bajo simples y eficaces consignas: “no gastes más de lo que ganas” y estrategias de padres confiables: Los adultos están a cargo de los niños. Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente, cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero ineficaces: informe de un niño de seis años acusado de abuso sexual por haber dado un beso a una compañera de clase; adolescentes que debieron irse a otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de drogas y una maestra fue despedida por reprender a un alumno indisciplinado que perturbaba a los disciplinados en el aula, solo hicieron que empeorara su condición. Sentido común, perdió terreno cuando sus padres atacaron a los maestros, sólo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos. Declinó aún más, cuando las escuelas debieron requerir un permiso de los padres para administrar una aspirina, poner protector solar, o colocar una curita en un alumno. Aunque eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería abortar. Sentido común perdió el deseo de vivir cuando las iglesias comenzaron a disculpar a sus violadores que moraban en su institución y cuando los criminales empezaron a recibir mejores tratos que sus victimas. Para sentido común fue un duro golpe que uno ya no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón pudiera demandarnos a nosotros por agresión; y que si un policía mataba a un ladrón, incluso si este estaba armado, debía ser inmediatamente investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo fácil. Y así… muchísimas cosas más de nuestra vida terrenal. La muerte de sentido común, fue precedida por la de sus padres, Verdad y Confianza; la de su esposa: Discreción; la de su hija: Responsabilidad y la de su hijo: Raciocinio. Le sobreviven sus tres hermanastros: “Conozco mis derechos”, “otro tiene la culpa” y “soy una victima de la sociedad”. No hubo mucha gente en su funeral, porque muy pocos se enteraron que se había ido. Si tú aún lo recuerdas, hónrale enviándole este escrito a toda la buena gente que lo conoció y valoró… pero en caso contrario, únete a la mayoría… y no hagas nada.

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