PORTADA IMPRESA
Edición Nº77
CONTENIDO
Galería de Fotos

La familia algo mas que costumbres

Los niños de nadie…

Por Liliana Lopez

Las guerras que asolaron los países de Centro América por tantos años, los problemas económicos de diferentes países, sumado a los secuestros, la violencia y los atentados terroristas, fueron los causantes de que muchos ciudadanos del mundo, trataran de buscar un futuro mejor. Para ello, una considerable mayoría de personas, decidió emigrar, abandonando a sus pequeños hijos. Algunos decidieron dejarlos con sus madres, hermanos o hermanas, tíos… y otros quedaron solos y al cuidado de sus hermanitos, cargando con la responsabilidad de darles atención permanente y alimentos. Esos son los chicos que se tienen que criar solitos. Salen a la calle y piden limosnas, con sus hermanitos más chiquitos colgando de la cintura. En Estados Unidos no vemos esto, porque es considerado un delito, pero en todos los países nuestros, cuando el semáforo se detiene, los pequeños salen disparados a mendigar. Nadie comenta que fueron abandonados por su madre y también por su padre ya que ambos son responsables de dejarlos solos. Esas ‘familias compuestas por un hombre y una mujer’, son las responsables de crear círculos de abandono, porque esas niñas, desde muy temprana edad, comienzan a tener hijos. El primero generalmente es el producto de una violación, por parte de amigos o familiares directos, los que se quedaron a cargo de ellos cuando sus padres los abandonaron. Luego, continuarán procreando, con la creencia de que ‘un bebe’ retendrá a algún enamorado, que ‘reemplazará al padre’ que nunca tuvo, o al ‘esperado príncipe azul’ que la saque de sus miserias. Después tienen un hijo tras otro, todos de diferentes padres, esperando ‘la oportunidad de que les aparezca una oportunidad’ de empezar una nueva vida lejos… muy lejos. No lo piensan ni siquiera dos veces… total… ¿Qué van a perder? Después de todo… no tienen nada… bueno… nada más que sus hijos, los que quedarán al cuidado de un tío, hermano, primo, vecino… o el mayorcito al cuidado de los más pequeñitos… en la calle… como perros. Y abundan… hay a montones… y digo a montones, porque son ‘como objetos’ o una cosa que no tienen sentimientos… que no tienen preferencias… que no tienen oportunidades. Por esa razón es que decía en párrafos anteriores, que es tan culpable la madre como el padre, porque actúa mal tanto una mujer como un hombre, más aún, cuando hacen sexo sin protección. Parece que ignoraran que de una relación sexual una mujer queda embarazada. El caso es que todos esos niños abandonados, tienen un hombre y una mujer que ‘los hicieron’, los engendraron, hay dos personas responsables por su futuro. Cuando nadie los quiere, es el estado quien se hace cargo. De allí van a parar a diferentes lugares, donde les darán de comer, les pondrán reglas y los pequeños deberán cumplirlas. De ese modo, en un eterno tiempo de crecimiento, pasarán por miedos, inseguridades, frialdad, falta de sentimientos… y al llegar a cierta edad, lo dejarán ‘en libertad’. Lo soltarán a la calle… y probablemente harán algo malo a la sociedad porque no sabe… nadie le enseñó nada. Como adultos, no irán a reformatorios, sino directo a la cárcel. De nuevo el encierro, la falta de afectos, de cariño… y continuarán siempre moviéndose dentro del mismo círculo. Así será la vida de estos chicos. Una vida de miserias, calles, orfelinatos, la cárcel… la calle… y de nuevo adentro, al encierro, a la cárcel. Sin respeto, sin consideración, sin cariño sin amor… hasta que alguien les quite la vida, seguramente… ocurrirá a muy corta edad, sin haber hecho nada positivo ni para ellos, ni la sociedad. Pero muchos de estos chicos, viven de forma temporaria en algunos hogares, de los cuales suelen ser removidos, porque los inspectores reportan abusos a los cuales fueron sometidos. Esto es lo que pasará y con el tiempo, tendrán estos chicos a su vez, un ‘hijo de nadie’ y otra vez… el círculo del abandono, el maltrato y la miseria. Esto es lo que ocurre con los chicos que salen de estas familias disfuncionales… pero heterosexuales. Si analizamos mejor, llegamos a la conclusión que todos los que se oponen a la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, nunca son capaces de visitarlos en esos lugares donde los recluyen, no les llevan esperanzas, cariño, amor… no se lo dan ellos y prefieren que continúen en ‘esos huecos legales’, porque son como celdas de castigo, pozos oscuros donde los dejan a esos seres no queridos por nadie. Sus “protectores están tan preocupados por la integridad de sus mentes y la salvación de sus almas”, que prefieren mantenerlos encerrados en iglesias, conventos, orfanatos, hogares temporarios, albergues… antes de ser adoptados por parejas de un mismo sexo. Ya es hora de empezar a dejar los prejuicios de lados, o terminaremos viéndolos como siempre en las calles, en algún acto delictivo, en algún tiroteo contra las autoridades del orden… o tal vez… vayan apagándose solos en una celda en alguna de las prisiones… donde habrá un infaltable religioso, para ‘perdonarlo por los pecados cometidos… en su miserable vida’.

ediciones anteriores

Envienos sus comentarios a: editor@realidadesonline.com

Quienes Somos     Suscríbase     Contactenos      Publicidad      Normas Legales

Copyright © 2006 - Luna Media Productions, LLC   ///   Todos los derechos reservados
Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este web site sin autorización