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Edición Nº59
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Una herencia para mis hijos

¿Quién es el culpable?

Por Veronica Chacon

¿El que mata la vaca… o el que le amarra la pata?

El plomo es altamente tóxico para la salud de los seres humanos ya que provoca problemas en el sistema nervioso, como también enfermedades renales y estomacales. No podemos pedir que se elimine ya que la extracción de esta venenosa sustancia, es cada vez más escasa y su uso crece a pasos agigantados. Debido a ello ha comenzado desde hace unos años, el reciclaje de plomo de todas las baterías que contienen este mineral, para poder utilizarlo nuevamente, ya que el mismo se emplea en los sistemas de energía solar, baterías para automóviles y teléfonos celulares. Muchas naciones han tomado conciencia de la peligrosidad que encierra el plomo, entonces han creado leyes muy estrictas para proteger a la población y al medio ambiente. Pero otros países, especialmente los latinoamericanos, no han actuado del mismo modo y grupos ecologistas, están denunciando que han encontrado preocupantes niveles de contaminación de plomo en las áreas donde se realiza el reciclaje de las mencionadas baterías. Recientes estudios y análisis en personas que laboran en estas plantas de reciclaje, arrojaron como resultado que los niveles en la sangre están peligrosamente elevados. Esto se debe, a que los ciudadanos comunes y corrientes ignoran que el plomo es tóxico y no utilizan ninguna forma de protección, porque las compañías para las cuales trabajan no les proveen equipos para aislarlos de la contaminación de plomo. Estados Unidos por ejemplo, 'le ofrece a México una fuente de trabajo' al enviarle millones de baterías usadas, para que se les extraiga el plomo. Por un lado, la nación del norte cuida a sus ciudadanos y de paso se cubre de juicios, ya que existen leyes muy severas sobre la manera en que deben protegerse a los empleados que trabajan con materiales tóxicos (Sin mencionar que el salario también es superior por el solo hecho de trabajar con elementos peligrosos) Sin embargo, en México, El Salvador, Nicaragua y otras naciones… no es así. Las grandes compañías latinoamericanas de reciclaje, firman jugosos contratos con los Estados Unidos. Estos a su vez les dan 'trabajo' para que extraigan el plomo de las baterías. Los dueños de esas empresas latinas, están apoyadas por los gobiernos de turno, los cuales van postergando cada vez más las leyes que exigirían a los dueños de esas factorías, darles equipos de protección a sus empleados. Los legisladores llevan años tratando de ponerse de acuerdo para encontrar una forma de realizar y firmar leyes que favorezcan a los empleados, pero al parecer, pesan más ciertos intereses creados para continuar protegiendo a las compañías de reciclaje, que salvarles la vida a los trabajadores. Vale la pena mencionar, que estudios realizados por compañías ambientalistas, aseguran que existe un alto nivel de contaminación en las zonas donde se encuentran dichas fábricas y plantas de reciclaje. Mientras tanto, la politiquería barata que siempre ha caracterizado a las naciones antes mencionadas, continúa aprovechándose de la ignorancia y de la pobreza de los menos protegidos. Se acusan unos con otros, sin querer entender que es tan culpable el que mata la vaca… como el que le amarra la pata.

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