¿Qué tan seguro es su seguro?

Por Ines Garcia
Los seguros médicos y las cosas que muchos de nosotros… desconocemos Don José se enfermó de pronto y fue a parar al hospital. Una vieja condición en el riñón volvía a molestarlo. Las piedras que se alojaban en el lado izquierdo de su órgano le provocaban fuertes dolores. El diagnóstico ya había sido formulado por el médico y supuestamente una enfermera lo estaba atendiendo. Sin embargo, los gritos de José invadieron todo el piso en el cual se encontraba solo… y sin atención. Lo que lo irritó, fue que el estaba con mucho dolor y esperó pacientemente por más de una hora que viniese una enfermera para que le suministrara el tan ansiado calmante. Pero ella, estaba muy ocupada y como en ese momento no tenía el medicamento, le informó que tendría que seguir esperando hasta que alguien le ayudara y fuesen a recogerlo al piso donde se encuentra la farmacia del hospital. Como es de imaginar, el paciente… se impacientó y ante esto, la enfermera le aclaró: Señor yo tengo que atender a ocho pacientes y los otros siete que me asignaron esta noche, están más delicados de salud que usted. El señor en cuestión se molestó y no es para menos. Ocurre que el tiene que aceptar que la compañía en la cual trabaja, le descuente de su salario, una buena cantidad de dinero mensualmente, para pagarse el seguro médico. Entonces ante el increíble episodio, José se preguntó: ¿El seguro médico mío sabrá esto? ¿A dónde va a parar mi dinero? ¿Será cierto que los pacientes somos ingresados al hospital según la gravedad que presentamos? ¿Cómo podía ser posible que teniendo una condición renal debía esperar para recibir la medicación porque había siete personas más enfermas que él antes? Y lo peor era que no estaba en la sala de emergencia. Estaba internado. ¿Qué tan correcto es que una enfermera debe atender a ocho pacientes? ¿No es acaso peligroso darle tantos enfermos? Don José se sintió frustrado, porque a el le descuentan dinero mensualmente para pagar su seguro médico y 'supuestamente' es para que una enfermera lo atienda a él, no para que se aguante el dolor hasta que ella se desocupe. Hay que entender bien. Esta queja no es porque la enfermera estaba bromeando o fuera de su puesto de trabajo. Esta queja es, porque los hospitales, en su afán de abaratar costos no laboran con el personal adecuado, sino que a una sola enfermera le dan demasiados pacientes y lógicamente ellas no pueden satisfacer las necesidades de todos los enfermos. La polémica que se desató con este tema, es la siguiente: ¿Quién controla que cada paciente reciba la atención inmediata, responsable y eficaz al momento de enfermarse e internarse en el hospital? ¿Los seguros médicos están al tanto de esto? La historia de Don José, me dejó con muchos interrogantes que estoy tratando de resolver, pero todavía nadie ha podido darme las repuestas correctas. Ahora yo le pregunto al lector: ¿Que tan seguro es su seguro? ¿Sabe usted cuantos pacientes atiende una enfermera mientras lo está viendo a usted? ¿Qué tan buena es la calidad de atención que puede brindarle? Cuesta creer que en estas épocas que corren, donde disponemos de tanta tecnología, estamos prisioneros de un sistema del cual nos cuesta salir cada vez más. Es increíble pero real, saber que este tipo de situaciones no son controladas por nadie. Mientras tanto, altas sumas de dinero son extraídas automáticamente de nuestros salarios, por las dudas nos enfermemos y podamos entonces ser atendidos en un hospital como si estuviésemos en un lujoso hotel de cinco estrellas y descubrimos que las apariencias engañan y que en realidad terminamos estrellados en un hotelucho… de cuarta categoría.