Recuperemos los valores familiares
Por Juan G. Luna

Todos los seres humanos, deseamos fervientemente tener una familia hermosa, donde los padres se amen, se respeten y los hijos puedan crecer sanos y felices donde la prioridad sea siempre: La familia. Muchas veces veo en el parque algunos padres que salen a hacer sus ejercicios junto con el carrito donde llevan a sus hijitos sentados. En casi todas las ocasiones, pude observar a los padres hablando por teléfono con sus celulares ignorando a los niños. No se quejen en el futuro, cuando esos muchachitos pasen la vida absortos en sus videojuegos y se olviden de ustedes. Debemos recuperar los valores familiares ya que tener una hermosa familia, es algo posible. Solo hace falta saber que es lo que tenemos que hacer. Pero: ¿Cuáles son los valores familiares? Los valores de cualquier familia, son los que nacen con las creencias de los padres y en base a esas creencias, los cónyuges educarán a sus hijos. Les transmitirán desde pequeños ciertos principios básicos para que puedan estar bien orientados en su comportamiento dentro del hogar, como también, con la sociedad. Establecer las normas que diferencian lo correcto de lo incorrecto y lo que será aceptable o inaceptable dentro del seno familiar. Los especialistas aseguran que el lugar más adecuado para forjar valores en un ser humano, es la familia ya que es algo que se puede lograr con algunos consejos fáciles de llevar a cabo. Los valores nacen cuando cada uno de los cónyuges asume con responsabilidad el rol que le toca en la familia, ya sea el padre o la madre. Ambos serán los encargados de proporcionar a los demás miembros de esa familia, una presencia espiritual, mental y física sana y como eje principal: Una predisposición total al diálogo. Los padres son los modelos a seguir que tienen los chicos dentro del hogar y aunque por lo general, ellos tratan de entregarles a los muchachos lo mejor, son también seres humanos llenos de defectos y virtudes como todas las personas. Es bueno entender que, si como padres en algún momento fallamos y en vez de hablar con nuestros hijos, les gritamos o los reprendemos sin motivo y solo descargamos en ellos el estrés o el disgusto que traíamos del trabajo… debemos pedirles disculpas. Hacerles ver que los adultos a veces también nos equivocamos, puede causar efectos increíbles en los muchachos. Algo muy importante en una familia que desea infundir valores entre sus miembros, es el sentirse alegres, contentos y transmitirles la felicidad a los chicos. Ayudarlos a que aprendan a expresar sus sentimientos explicándoles que aquellos negativos como la tristeza, el dolor o la frustración van a salir a flote a través de un berrinche o un enojo. Por esa razón es importante que aprendan a reconocerlos para que sepan como manejar este tipo de cosas, ya que al saber como se van a manifestar, estarán preparados para controlarlos, en vez de agredir verbalmente a sus semejantes a través de un berrinche. Conozco una familia que cuando uno de sus hijos se fue a la universidad y pudieron volver a verlo después de dos semanas, su madre le preguntó: ¿Qué fue lo que más extrañaste? Y el joven le respondió: El contacto físico. Extrañé muchísimo los besos y los abrazos que todos los días nos dábamos. Expresar el amor que se tienen, saludarse con besos y abrazos es una maravillosa forma de crear valores y arraigar el amor en la familia. Aprenda a decirles a los suyos: Te quiero. Cuando los chicos se sienten tristes por algún pequeño incidente en la escuela con algún compañero, una mano en el hombro, un abrazo, un beso o una caricia, les harán ver a los chicos que no están solos, que los padres están allí para ayudarlos, para protegerlos y también para hacerles ver cuanto los aman. El rol de los abuelos y los tíos y tías también son de suma importancia. Leerles libros, hacer galletas juntos, preparar el desayuno un fin de semana… compartir tiempo y cuando digo esto, me refiero también a la calidad de tiempo. Estar disponibles para ellos es algo imprescindible. Es increíble la reacción que tiene un niño al cual sus padres le dan tiempo y disponibilidad y si lo comparamos con otro pequeño que carece de tiempo por parte de sus padres, las diferencias son abismales. Y como consejo final, la clara comunicación con todos los miembros que integran la familia (no solo los chicos) la bondad, el amor, la seguridad, la comprensión, la demostración de cariño, la unidad, la espontánea expresión y manifestación de los sentimientos, irán forjando en su familia, unos valores inmensos y una solides única.