¿Porque nuestras acciones no coinciden con nuestras intenciones?
Por Judith Marti

Los lectores habrán notado alguna vez en la vida, que muchas veces hacemos algo con la mejor intención y terminamos comprobando que el resultado no es lo que esperábamos. Por ejemplo: María era una joven llena de ilusiones y al finalizar la escuela secundaría tenía la esperanza de ser una gran profesora para educar a los niños de su comunidad. Tenía todo listo para comenzar… pero su padre quería que ella fuese ingeniera. Nunca supo como sucedió todo, pero ella comenzó la carrera que su progenitor deseaba… pero no tuvo buenas calificaciones y no pudo continuar con sus estudios. Se casó tuvo hijos y no regresó nunca a la universidad, ni tuvo estudios superiores. Aunque María tenía la intención y el deseo de estudiar, las cosas salieron de otra forma. Si profundizamos, llegamos a la conclusión, que María no supo manejar bien sus intenciones. Porque ella deseaba una cosa, pero terminó haciendo otra. Por esa razón, es muy importante saber y reconocer exactamente que es lo que queremos en la vida, para poder alcanzar las metas que nos trazamos. Si no lo hacemos así, nos encontraremos como barcos a la deriva y terminaremos dando vueltas sin llegar a destino, quedando a merced de las circunstancias que se nos presentarán en la vida y que muchas veces… no serán las mejores. En el ejemplo anterior, María 'sabía' lo que 'ella quería', pero terminó estudiando lo que 'quería su padre'… las consecuencias fueron muy perjudiciales porque al final… abandonó el colegio. ¿Por qué ocurren estas cosas? Porque las personas por lo general, no están equilibradas, no están balanceadas ni armonizadas. Para que podamos cumplir con nuestras intenciones, tenemos que: pensar de cierta manera, actuar de esa misma manera y decir y ser de esa misma forma y estar firmes con nuestras convicciones para tener la voluntad necesaria y llevar a cabo nuestras intenciones. Así, cuando en la vida nos toque enfrentarnos con adversidades, tendremos la fortaleza de poder vencer cualquier debilidad que tengamos sin limitaciones. Cuando aprendemos a decidir firmemente y con la fortaleza necesaria, reconocemos que somos seres valientes y capaces de vencer todos los obstáculos que se nos presenten en la vida. Cuando comenzamos a verificar que no era tan difícil dar ese primer paso hacia delante, empezamos a conocer de cerca la fortaleza que teníamos dentro de nuestro ser y lo desconocíamos. Y allí, armados con la fortaleza, el carácter y el convencimiento de perseguir nuestras intenciones, lograremos estar balanceados y pensar, actuar, ser y sentir de una misma forma, logrando así, desenvolvernos en la vida, de la manera más beneficiosa para nosotros mismos. Ojala lo pongan en práctica y les ayude a superar las limitaciones que generalmente, son el producto de nuestras malas decisiones.