¿Qué ocurre cuando decidimos acabar con una relación... y nuestra pareja se opone?

Por Francisco Chacon
Una persona pierde un buen jefe, un buen amigo, una esposa amorosa, un marido ejemplar, un hijo, un padre, una hermana, un hermano o ponga usted señor lector el ejemplo que mejor le convenga e imagine la siguiente situación: Dos personas que no saben 'desenchufarse de situaciones que atrasan'… pero uno de ellos, decide poner punto final al conflicto y trata de cerrar el ciclo. Lo hace porque sabe, porque entiende la importancia tan grande que hay en dejar ir esos momentos que han finalizado en nuestras vidas. Acaban relaciones laborales, noviazgos… o por ejemplo, un matrimonio que se disuelve y uno de los cónyuges queda atrapado en ese momento y aunque pasen los años continúa en el presente, peleando, recordando y hablando de lo mismo, una y otra vez… y cien veces de lo mismo y 'se revuelca' todos los días reviviendo el mismo episodio que lo llevó a esa situación, como para 'entender' la razón por la que ocurrió la separación. Existen personas, que ni siquiera intentan finalizar con este tipo de situaciones porque ese es el alimento diario y hablan tanto de lo mismo que comienzan a planear hasta como vengarse de ese otro ser humano, 'por lo que me hizo'… negándose a aceptar que siempre que ocurre una discusión, que termina en distanciamiento, es por culpa de dos personas, no de una sola. Como dicen por ahí: "Si dos no quieren… uno solo no puede". El que no quiere cerrar el capítulo, lo hace porque no tiene la capacidad mental necesaria, para entender que no puede forzar a la otra persona para que permanezca a su lado. De esa manera, muchas veces comienzan las obsesiones. Personas que en un momento de sus vidas, no le prestaban atención a quien tenían a su lado, pero que al perderlas, no se resignan a vivir la nueva vida que les toca. Por ese motivo, tienen a esa otra persona todo el tiempo en la mente, en sus vidas, día tras día. Desayunan pensando en 'esa otra persona', almuerzan con las mismas ideas, meriendan, salen de compras, trabajan y van obsesionándose cada vez más, hasta que llegan a un punto tal, que pierden hasta lo poco que les quedaba. ¿Por qué? Porque pierden la concentración, el enfoque y no pueden atender sus estudios, trabajo, problemas en general. Luego llega 'la obsesión sin resignación' de lo perdido y molestan a la otra persona porque están seguros que van a reconquistarla. Comienzan a crear castillos en el aire y como las cosas no se dan según lo deseado transforman ese 'amor' en un capricho y como no logran el objetivo, empiezan a manifestar pensamientos dañinos. Lo único que logran con esos pensamientos, es hacerse más daño ellos mismos. Van contaminándose con la amargura diaria hasta que llegan a un punto total de putrefacción interna, ya que no dejan aflorar ya que viven enojados, amargados, deprimidos y hasta violentos. Nada les parece bien y pierden la concentración en la vida misma y en todas las cosas buenas que se van manifestando diariamente alrededor de estos individuos. No tienen tiempo para apreciar la belleza de todo lo que los rodea, porque ellos luchan por no perder ese círculo de odio en el que se encuentran y no quieren salir de allí, para continuar alimentando esa obsesión mezclada con odio y deseos de venganza. Este tipo de personas, viven la vida llenos de conflictos y pierden la alegría y la satisfacción que de tener una vida armoniosa y el hecho de poder vivir en paz con la sociedad, con quienes nos rodean y con nosotros mismos. Es mejor preveer que lamentar, entonces para no tener que pasar por situaciones semejantes a estas, si no quiere perder esa relación que para usted es muy importante, cuide lo que tiene y trabaje con inteligencia, para no perderla. Las relaciones personales son muy importantes porque tenemos que 'relacionarnos' en la vida y con la sociedad, durante toda nuestra vida.