Violencia familiar. Que es y como combatirla.
Por el Doctor Alberto Olarte

Hay que aprender a diferenciar los causantes de la violencia familiar y los factores asociados a la misma Se han publicado infinidad de artículos e investigaciones sobre este terrible problema social y aunque las autoridades, particularmente en los Estados unidos han tratado de prestarle más atención, todavía la violencia familiar ocupa uno de los primeros lugares como causante de lesiones muy graves tanto en mujeres, como hombres y niños. Si partimos de las estadísticas de que cada quince segundos una mujer está siendo abusada por su compañero y que más de 4.000 mujeres son anualmente por hombres que dicen amarlas, vemos a las claras que todavía estamos lejos de resolver este grave problema social. Las investigaciones sobre la violencia doméstica, demuestran que la dinámica de la violencia en la interacción de parejas, obedece primordialmente a la necesidad de uno de los elementos de la pareja de poder tener poder y control sobre el otro. Este punto es bien importante que la gente tenga claro, para que salgan de la creencia de que en general, el problema de las parejas es debido a la falta de comunicación. Les quiero dejar saber que ni la falta de comunicación, ni el alcohol, ni el ser rico o pobre, ni el ser doctor o no, es el causante de la violencia familiar. Tenemos lo que se llama "Factores asociados" al fenómeno de la violencia doméstica y los que acabo de mencionar son algunos de ellos, pero no son los causantes de la violencia familiar. Para darles un ejemplo a los lectores de Realidades, puedo decirles por ejemplo, que una persona puede tomarse unas copas de licor y no abusar a su compañera, por otro lado, una persona pobre, aunque la situación económica sea difícil y esté a más riesgo de abusar a su cónyuge decida por su propia formación, no abusar de su señora. Un punto bien importante en el entendimiento de la dinámica de la violencia doméstica, tiene que ver con la educación de los adultos y con las creencias arraigadas (mitos) que todos traemos de nuestras propias culturas y que no nos permiten ver con claridad, lo delicado del tema de la violencia intrafamiliar. Muchos hombres esperan ciertas acciones y comportamientos de sus parejas solo por el aprendizaje recibido en casa, en el medio educativo y en su religión particular. Realmente, nunca ha podido entender que esos mitos han permitido perpetuar en forma generacional el fenómeno de violencia doméstica. De ahí la importancia que nos eduquemos para poder entender claramente la razón por la cual, estamos abusando al ser más preciado y al cual juramos amor eterno. Por otro lado, si reflexionamos en el daño no solo físico sino emocional que les ocasionamos a la persona abusada y a sus hijos que presencian los hechos, lo pensaríamos más de dos veces antes de maltratarla. ¿A quien de nosotros le gustaría ver a su propia madre con los ojos morados o cualquier lesión física o psicológica (depresión, ansiedad, ataques de pánico, insomnio etc. ) o ver a nuestras hijas castigadas por el esposo o el novio? Estoy seguro, que nadie quisiera verse en esa situación. Entonces… ¿Por qué seguimos tratando de tener poder y control sobre los seres más queridos y apreciados? ¿Qué es eso de sentirnos dueños de nuestras compañeras o compañeros? Debemos empezar a preguntarnos: ¿Qué hay dentro de mí que me hace actuar de esta manera? ¿Has tomado el tiempo necesario para preguntarte porque estás causándoles daño a tu esposa e hijos? Preguntas como estas, son las que tienen que llevar a esas personas abusadoras a tomar acciones inmediatas para parar con lo que están haciendo ya que le daño físico y emocional es irreparable. ¿Cuál es la solución? Salir a buscar ayuda. No importa cuantos años lleve una persona abusando a otras, pero si el abusador de forma conciente decide y desea hacer un alto en su conducta abusiva, por el bien de su querida familia y su propio bienestar, deben buscar ayuda profesional.