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Edición Nº58
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Criticas constructivas

Por Juan Luna

¿Porque hacemos quejas tan débiles ante casos que son inaceptables?

Alrededor del mundo, ocurren cosas que son inexcusables, sin embargo, las vemos en las noticias rapidito, como para no tener que 'pensar mucho en los horrores' que ocurren en otros puntos del planeta; murmuramos bajito: ¡Que horror! y observamos la siguiente noticia olvidándonos en un segundo, los tormentos e injusticias a los que son sometidos diariamente miles de inocentes en diferentes países. Vivimos en un mundo donde a través de las ventajas de la tecnología, podemos ver cosas que son increíbles y las dejamos pasar de lado como si nada. Me refiero específicamente a la práctica de la lapidación humana, que aunque la misma no aparece en las páginas del Corán, muchas naciones la utilizan como método de castigo… y casi nadie… dice nada. Entre los cientos de miles de casos que hay en existencia, voy a relatar un ejemplo para que los lectores puedan comprender el tipo de aberraciones a los que son sometidas las personas. Una joven mujer fue violada por un hombre, entonces, ella 'fue acusada por cometer adulterio' porque el hombre que la sometió… ¡estaba casado! Entonces, a la muchacha le quedan dos opciones: casarse con su violador, o ser lapidada. La lapidación consiste en que los verdugos cavan una fosa y en ella entierran a la persona atada hasta los hombros y le tiran piedras hasta que muere literalmente a pedradas. Si de ese abuso sexual nace una criatura, la mayoría de las veces, la mujer elige quedarse con quien la abusó sexualmente, para que su hijo tenga padre y no morir lapidada. Otro ejemplo fue el de una niña de apenas trece años, que fue salvajemente violada por tres hombres. Ella fue lapidada y falleció de esa horrible manera (además de todo lo que habrá sufrido con el abuso sexual a manos de esos tres hombres). Historias como estas, son muy comunes en Iran, Irak, Afganistán, Pakistán, incluso en este ultimo país, un tribunal sentenció a una jovencita a 'ser violada por catorce hombres', por algo que había hecho se hermano. Amnistía Internacional, abogó mucho por ella pero son casos increíbles, aberrantes y ocurren casi a diario sin que el resto del mundo se ponga enérgico y haga pedidos firmes, serios para que este tipo de prácticas dejen de realizarse. ¿Cómo puede ser posible, que se permitan casamientos entre hombres de veinte, veinticinco años y muchos más, con niñitas de cinco, seis y ocho años? ¿Acaso no está comprobado fehacientemente que eso es pedofilia? ¿Acaso no sabemos todos que eso es abuso de menores? Sin embargo, ante crisis financieras, ante instituciones bancarias, comunistas, socialistas… o un policía rociando con gas pimienta a unos manifestantes que estaban desobedeciendo lo que dictaba la ley 'en ese momento', todos los integrantes de todas las sociedades del mundo, tienen ojos para ver ese tipo de abusos y denunciarlos a toda voz, en todos los noticieros y aunque reconozco, que nada de lo antes mencionado está bien, me pregunto muchas veces… ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué elevamos nuestras voces de una manera tan fuerte ante situaciones leves y no lo hacemos con la misma pasión e intensidad… cuando se cometen actos de tanta injusticia y salvajismo con inocentes? Deberíamos pensarlo, porque esto ocurre con musulmanes, islámicos, Somalia, Kenia… etc. Asha era una niña de catorce años que la violaron tres hombres muy poderosos de la ciudad donde vivía. Ayudados por el tribunal islámico, sentenciaron a la menor a morir lapidada en público en la ciudad portuaria de Kismayo. La sentencia se llevó a cabo y la muerte de la menor, borró definitivamente la culpabilidad de los tres maleantes. La niña era epiléptica y acudieron a la ejecución más de mil personas, a las que se les explicó que matarían a una prostituta, bígama y adúltera de treinta y cuatro años de edad. Somalia vive sumergida en la violencia, con un gobierno incapaz de gobernar a los rebeldes, a los islamistas radicales, al ejército etíope, a los piratas y a todos aquellos que viven fuera de la ley porque son naciones donde las leyes las ponen los más fuertes. Los demás países lo hacen "por Alá", otros porque así lo dictamina el Corán… y nadie se queja de las injusticias cometidas, por la ignorancia de las diferentes religiones y la conveniencia de pedófilos que cometen sus salvajes actos de vejaciones con total impunidad… en nombre del Corán.

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