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Edición Nº43
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¿Qué tan malo es tenerle miedo al dentista?

Por Mercedes Luna

Tener miedo de ir al dentista no es una tontería. Es algo real que le ocurre a una gran mayoría de personas. Casi siempre ese pánico se siente debido a una mala experiencia en el consultorio del odontólogo. Es comprensible que si el paciente pasó por una experiencia fea cuando le hicieron un arreglo o una extracción, cada vez que tenga que regresar al dentista, asociará el 'mal rato' y el dolor con la experiencia aquella. Todas las malas experiencias en el consultorio dental, son por causa de un profesional que no supo manejar la situación de dolor que usted estaba experimentado. Por ese motivo, se recomienda buscar un buen profesional que le inspire confianza. Explíquele a su nuevo doctor o doctora, lo que siente y el o ella le ayudará a superar el momento. Ocurre que al estar en la silla, tenemos que abrir la boca y nos introducen instrumentos a los cuales no estamos acostumbrados. El torno hace tanto ruido, que la mente muchas veces, nos juega una mala pasada y pensamos que el torno puede hacernos daño en otras piezas, o en el diente 'que está al lado' del que nos están arreglando y pensamos tanto, que nos asustamos sin motivo. También sentimos una sensación o molestia (y no estamos acostumbrados) cuando nos inyectan anestesia. Al sentir la mejilla inflamada, sumado al exceso de saliva que nos cuesta controlar, multiplicamos estos factores que no nos permiten sentirnos confortables, para transformarlos… en dolor. Pero en realidad 'no nos duele'. Solo estamos asociando la incomodidad y la falta de costumbre de tener objetos e instrumentos en la boca, con dolor. Se recomienda no 'pensar demasiado' cuando se tiene una cita con el dentista. No piense en el momento de la anestesia. Mejor ocupe se mente en imaginar lo bonita que le quedará la sonrisa, cuando usted abra la boca y tenga todos sus dientes bien arreglados y blancos. Tenga en cuanta que solo van a ser unos minutos. Tal vez treinta a cuarenta. No va a estar allí todo el día. A las pocas horas de finalizado el trabajo, la anestesia se va a ir y no vamos a sentir dolor. Generalmente y para evitar la inflamación, algunos dentistas aconsejan tomar solo cosas frías, como un helado por ejemplo. Piense 'que al finalizar usted recibirá un rico helado como premio y que por permanecer sentado /a en la silla del odontólogo, podrá lucir una dentadura muy bonita. Otra técnica que ayuda a muchas personas a vencer el medio (o a soportarlo mejor) es preguntarle al dentista, que le van a hacer y que por favor le muestre todos los instrumentos que va a utilizar. Que le va a poner en su boca, para que, si le va a doler, si es necesario hacer lo que 'le van a hacer'. Los recursos están a mano. Solo hay que recordar que la tecnología actual, hoy nos brinda diferentes técnicas con las cuales, ya no se siente el dolor de la forma que 'era hacer años atrás'. Además, los mismos odontólogos, tienen una manera diferente de tratar a sus pacientes. Y si por alguna razón tuvo la mala suerte de caer en las manos equivocadas, busque hasta que encuentre un buen profesional y no tema. Venza el miedo al dentista y cuide sus piezas dentales, es muy importante tener una buena higiene bucal y hay muchos dentistas buenos, que están dispuestos a ayudar a todos esos pacientes. Atrévase… a ser diferente.

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