PORTADA IMPRESA
Edición Nº 38
CONTENIDO
Galería de Fotos

Relaciones personales

¿Durmiendo con el enemigo?

Por Liliana Lopez

Nos llegó una llamada de una señora que estaba desesperada. Quería contarnos lo que le había pasado, para alertar a otras mujeres para que no les ocurra lo mismo que a ella. La historia comienza así: Victoria se separó de su esposo, hace más o menos doce años, pero fue una relación que terminó bien ya que ambos se comunicaban siempre perfectamente. Hace unos cinco años, apareció José en la vida de Victoria. Después de conocerse más o menos bien, decidieron vivir juntos en la casa de ella, con las dos hijas mujeres y el hijo varón de Victoria y con el hijo de José. Todos vivían muy bien y felices hasta el pasado mes de diciembre. La hija menor de Victoria, estaba bañándose y le pareció ver a alguien que la espiaba por la ventana del baño que da al patio de la casa. Incluso le vio el pullover que llevaba puesto… y era del mismo tipo y color que el de José. Se sintió mal… muy mal… por ‘pensar algo así de él’, ya que nunca habían desconfiado de nada en todos esos años que habían vivido juntos. Mónica prefirió no contarle a su mamá lo ocurrido, para no darle ninguna preocupación en la época de Navidad, pero se lo comentó a Martha, su hermana mayor. Ella a su vez se lo dijo a su hermano y entre los tres, llegaron a la conclusión, de que si José se había atrevido a espiarla cuando se estaba bañando… él… lo volvería a hacer. Pasaron así más de doce días y una noche estaban viendo la televisión, José, Martha y Mónica. Martha dijo que se iba a ir a bañar e inmediatamente vieron como José se levantó, se fue hasta la cocina y dijo que se iba a ir afuera a tirar la basura. Entonces Mónica (para darle más oportunidad a José) dijo que ella se iba a la cama. De esa manera, descubrieron y desenmascararon a este hombre que ‘las quería como un padre’. Después de agarrarlo con las manos en la maza como decimos vulgarmente hablando, el hombre tuvo que confesar y decir la verdad. Llevaba mucho tiempo espiando a las hijas de esta mujer, principalmente a la hija mayor de Victoria de la cual estaba obsesionado. Es más, se arrimó a Victoria para poder estar cerca de Martha. Por cinco largos años este ‘mirón’ le dio fiesta a sus ojos todo el tiempo que quiso. Al parecer, al principio se cuidaba mucho y no dejaba ninguna pista, por ese motivo, nadie desconfiaba de él. Pero con el correr del tiempo, el hombre se confió y dejó de ser precavido y solo por ese motivo, fue sorprendido. Cuando los hijos se lo contaron a Victoria, ella rompió en llanto pero hizo lo que tenía que hacer. Fue a la policía con sus hijos, hicieron la denuncia y cuando la policía detuvo a José, el admitió lo que había hecho. Se declaró culpable. Pagó una multa de doscientos dólares y quedó nuevamente en libertad. Tiene una restricción que le prohíbe estar cerca de Victoria y de sus hijas. Al día siguiente, esta familia fue hasta el patio, a ver el lugar donde él se colocaba para poder espiar a las jovencitas cuando estaban en el baño. No entienden como nunca se dieron cuenta de lo que ocurría. Había un banquito donde se apoyaba y los ladrillos estaban gastados en ese solo lugar, que era el que José utilizaba para cometer su crimen. Afortunadamente Victoria les creyó a sus hijas y tomó las medidas que el caso requería. Entendió también que este tipo de hombres hacen cualquier cosa para llegar hasta su presa, como ponerse de novio con la madre, para estar cerca de la hija, por ejemplo. Después se enteraron que José ya había hecho algo parecido a otra mujer. ¿Qué podemos sacar en conclusión de este caso? Que todas las mujeres que tienen hijas jovencitas, siempre tienen que estar alertas. Hay que desconfiar siempre un poco, observar todo, para no llevarse sorpresas que después les van a romper el corazón. Afortunadamente, el ex – esposo de Victoria, se presentó en la casa y estuvo allí hasta que José se marchó. Le advirtió que no quería volver a saber que se presentaba por la casa, a buscar a Victoria o a las muchachas. Pasó el mes de enero, febrero y hasta el momento José no ha regresado ni se ha dejado ver. Esta historia es real, pasó en uno de nuestros barrios en esta pasada Navidad. A todas las mujeres que viven una relación parecida, les pedimos que no confíen demasiado y siempre estén alertas, tratando de mirar y buscar pistas. Ya ven, si Victoria hubiese desconfiado, tal vez en el patio, hubiera visto las huellas que el hombre que dormía con ella, dejaba cada vez que le espiaba a sus hijas…

ediciones anteriores
encuesta

Quienes Somos     Suscríbase     Contactenos      Publicidad      Normas Legales

Copyright © 2006 - Luna Media Productions, LLC   ///   Todos los derechos reservados
Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este web site sin autorización