Los alcohólicos no quieren reconocer que
tienen una enfermedad

Por Judith Marti
Las personas que beben hasta perder el control y el dominio de ellos mismos, son considerados alcohólicos. La mayoría de los bebedores, sufren de ansiedad y beben para ‘aminorar’ los problemas de dependencia emocional, inmadurez, inseguridad, etc. Suelen recurrir a chantajes emocionales, poseen baja tolerancia a las frustraciones, tienen complejos de inferioridad, son hostiles, celosos, fanfarrones, presentan trastornos de la personalidad, tienen ideas delirantes y la lista es de nunca acabar. Lógicamente, un individuo con este tipo de características, al estar borracho pierde toda credibilidad ante sus interlocutores y suelen ser objetos de chistes y burlas (quien no recuerda algún cuento de borrachitos) Debido a ello, presentan problemas familiares, de pareja, limitaciones laborales, profesionales y otros. Suelen ser solitarios y depresivos. Los alcohólicos, beben para calmar los nervios, reducir la ansiedad, olvidar las preocupaciones… para sentirse serenos y confiados frente a otros… para no darle la cara a los problemas, dicen que solo van a beber un trago… pero… mienten a los demás… y se mienten ellos mismos al respecto. Debido a todo lo mencionado, viven con problemas laborales y financieros… y como si todo lo anterior fuese poco, la mayoría de las veces, no recuerdan los episodios que vivieron la noche anterior… o el día anterior. Algunos se ocultan y beben solos, para que el resto de las personas que los rodean no puedan darse cuenta de la vida que llevan, pero existen ‘detalles’ que los delatan. Las manos temblorosas es una de las primeras características, le sigue la típica cara de ‘resaca’ de la noche, el enrojecimiento e inflamación de los ojos y por ese motivo, no se levantan temprano… porque tienen que ‘recuperar lo perdido’. Pero si hay una persona observadora, podrá entonces atar cabos y encontrar el perfil de esta clase de individuos y darse cuenta que es un alcohólico. De más está decir que el bebedor, no ‘va a simpatizar’ con nadie que comience a darse cuenta que tiene un problema. Por esa razón, sólo querrá tener como amigos y confidentes a aquellos que puede continuar engañando. De todos modos, llega un momento en que el alcohólico ya no puede sostener sus mentiras y poco a poco, quienes lo conocen van quitándole la máscara que usan y descubren una “cruda realidad”. Para todos aquellos que creen erróneamente que ser ‘adicto al alcohol’ es solamente beber demasiado algunas veces, lamento decirles que están equivocados. El hábito de ingerir alcohol no es algo que se puede controlar, sino que necesita tratamiento. Hoy la ciencia ha entendido que esta enfermedad es tan compleja, lleva a los adictos a sacrificar todo lo que es importante en sus vidas (trabajo, familia, hogar) en la constante búsqueda de dinero para poder mantenerse el vicio. Si queremos ayudar a un alcohólico, tenemos que decirle primero, que ya sabemos que él tiene un problema grande y necesita ayuda. Pero sólo él, podrá ayudarse cuando decida ‘por él mismo’ recurrir a los centros de desintoxicación y seguir luego con un largo proceso de abstinencia, donde la fuerza de voluntad, es primordial. La adicción al alcohol, es una enfermedad que afecta el cerebro del bebedor, interfiere en el funcionamiento cerebral normal, porque crea fuertes sentimientos de placer y a largo plazo, tiene efectos negativos en la actividad cerebral. Definitivamente, comenzar a beber ocasionalmente, puede poco a poco convertirse en un juego peligroso ya que sin entrar en la adición el cuerpo empieza a acostumbrarse a la droga hasta que llega el momento en que se cae en la adicción. El alcohol, es malo para hombres, mujeres, ancianos/as, adolescentes, etc. Y es mejor evitarlo para no caer en problemas mayores. Alcohólicos anónimos y el plan de los doce pasos, es una de las mejores ayudas, junto a la desintoxicación, que se les puede brindar a quienes padecen esta enfermedad.