Aprendamos a llamar a las cosas por su verdadero nombre

Por Mercedes Luna
El equipo editorial de Realidades, se reunió para discutir el tema que desarrollaríamos en esta última edición del año en curso y al mirar la falta de honestidad con la cual nos estamos desenvolviendo en esta vida a nivel mundial, llegamos a la conclusión que tenemos que dejar de ser tan pasivos en este tema y comenzar a tomar las acciones necesarias para hacer los cambios que nos conducirán a vivir en una sociedad mejor, en un mundo mejor. Pero esos cambios deben ser individuales. Cada uno de nosotros tiene que empezar a marcar una diferencia y lo lograremos, en la medida en que aprendamos a llamar a las cosas por su nombre. Lo que está mal, es malo y lo que está bien, es bueno. Hace unos días, llegó a mis manos, un correo electrónico con la oración de un religioso que se llama Joe Wright y que despertó mucha conciencia. Quiero reproducirlo, porque pedían que lo publiquemos, pero además, más allá de la religión a la cual pueda pertenecer el señor Joe Wright, deseo que este escrito obre en cada lector, el milagro de saber enfrentarnos con la realidad que vivimos cada día y aprendamos a llamar a las cosas por su nombre. Que no tengamos más que recurrir al diccionario buscando seudónimos, para disfrazar ‘lo malo’ como bueno y para que nos ayude a efectuar los cambios que tenemos que dar. “Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir tu dirección. Sabemos que tu palabra dice: ‘Maldición a aquellos que llaman bien lo que está mal’ y es exactamente lo que hemos hecho. Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores. Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso ‘suerte’. Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado ‘ayuda social’. Hemos abatido a nuestros condenados y lo hemos llamado ‘justicia’. Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado ‘desarrollar su autoestima’. Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso ‘política’. Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado ‘tener ambición’. Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con groserías y pornografía y lo hemos llamado “libertad de expresión”. Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado ‘obsoleto y pasado’. Hemos matado a nuestros hijos que aún no han nacido y lo hemos llamado ‘libre elección’. ¡Oh Dios! Mira en lo profundo de nuestros corazones, purifícanos y libéranos de nuestros pecados”. Amén. Joe Wright.