Al borde del abismo
Por Mercedes Luna
Jamás en mi vida he probado ningún tipo de drogas, pero siempre he tenido la impresión de que definitivamente algún placer deben producir, porque de lo contrario no existiría ninguna razón para que tanta gente caiga en la adicción. Es común que los admiradores de ciertos deportistas, cantantes, actores y actrices traten de imitarlos. Todos hemos visto alguna vez a los chicos, usar las pelucas del ‘pibe Valderrama’, la camiseta con el número diez de Maradona, bailar como lo hacía Michael Jackson y también, de la misma forma que los vemos querer parecerse a sus ídolos físicamente, algunos, al saber que las estrellas que ellos admiran están hospitalizadas y sufriendo porque no pueden recuperarse, comienzan a imitarlos también en esa otra faceta, sin comprender que estas estrellas están al borde del abismo y ellos… van a seguir sus pasos próximamente. En mi vida de periodista, he escuchado frecuentemente a algunas personas decir que en la vida hay que estar alegres todo el tiempo, pero lamentablemente no podemos lograrlo porque siempre ocurren cosas imposibles de controlar. Por esa razón, para evitar sentir frustraciones y convertir estas en placer, comienzan a consumir estupefacientes y terminan convirtiéndose en adictos. La creencia es que ante la menor situación que ocurre en la vida (y no es de nuestro agrado) como por ejemplo, ‘el plan que tenía para hacer esto o aquello no funcionó y me siento frustrado’… entonces, para ‘evitar sentirme como me siento, para escaparme por la tangente, utilizo algún tipo de sustancias y me evado de la situación que tengo que enfrentar’. Sin embargo, cuando se va el efecto de las drogas, los problemas no se fueron, al contrario, se multiplicaron. Porque al no darles la atención que requerían en el momento preciso, no pudieron solucionarse solos y adquirieron una dimensión mayor. Como padres, tenemos la obligación de velar por la salud física y emocional de nuestros hijos y ayudarlos a entender que a la vida hay que aceptarla y vivirla tal cual se nos presenta: con sus alegrías y tristezas, con sus problemas y dificultades. Que hay que saber enfrentarse a los problemas en vez de huirles, porque cuando les damos la cara, empezaremos poco a poco a adquirir la capacidad de convertirnos en personas fuertes. Los jovencitos tienen la creencia, que un cigarrillo en las manos, o una copa de alcohol, les darán más importancia ante el sexo opuesto. Después, escuchan a sus ídolos declarar que ellos utilizaron drogas, engañaron a quienes quisieron y pudieron dejarlas fácilmente. ¡Oh si… cómo no! Pienso que a esta clase de estafadores como el ex – tenista Agassi, que en su libro declara que mintiendo logró burlar a las autoridades pertinentes y jugó partidos bajo la influencia de sustancias, como lección, deberían ahora retirarle los premios que le otorgaron en el campeonato que menciona, como también el dinero que ilegalmente ganó. Porque de lo contrario, quedará el mal sabor, de que ‘el tonto adversario de Agassi que no estaba drogado’ y cumplió con las regulaciones que tenía que seguir, perdió por idiota y que la deshonestidad del ex – tenista fue la que prevaleció. Una vez más, estamos frente a ídolos de barro, que envían mensajes erróneos con declaraciones dañinas y como si eso fuera poco, estas ‘grandes estrellas’, no viven ni se ganan los torneos de la manera que muchos de ellos nos tratan de hacer creer, terminan escribiendo libros, con los cuales harán más dinero del que ya tienen y cuando hacemos memoria, comprobamos que hasta las fortunas que poseen las hicieron engañando al público que pagaba entradas para ir a verlos y se llevaban trofeos y dinero… mucho dinero engañando a sus fans, a los jueces, a las autoridades, a sus adversarios… y esos grandes deportistas que alguna vez admiramos, se convierten en la actualidad, solo en pequeños y pobres… ídolos de barro.