¿Hasta cuando Latinoamérica recibirá la misma dosis de lo mismo?

Por Juan Luna
Con algunos nichos a lo largo y ancho del Continente Americano, bien llenitos de pólvora y algunos imbéciles quijoteando con sus ínfulas de superhéroes (que en realidad son súper imberbes) es muy posible que, en algún momento, accidentalmente, mientras se entretienen con sus nuevos juguetitos, (misiles, ametralladoras etc.) una chispa encienda la explosiva situación que se está fomentando y nuevamente, los soldaditos de plomo (porque son bien pesados) demuestren “su valentía” atacando a los civiles, para enseñarles a todos… quien es el que manda. Después de 500 años, el esquema Latinoamericano continúa siendo el mismo. Observemos: a) Los hombres tratando de llevar a la cama a cuanta mujer se les cruza en el camino y cuanto más jovencita… mejor. (En muchos casos a sus propias hijas exigiendo virginidad y lealtad) b) La mujer que se mantenga virgencita aunque se case después de los treinta y si no… que muera señorita, porque las que no se ajustan a estos parámetros son catalogadas como las ‘loquitas del barrio’. En pocas palabras: ellos mismos se encargan de corromper a la mujer, para después catalogarlas de lo peor. c) La Iglesia católica condenando lo que fomentan: el abuso de menores en especial, varoncitos, aunque la mencionada institución tiene un rechazo total hacia la homosexualidad. Dicen también, no al aborto, no al condón, no a los anticonceptivos, no al control de la natalidad… porque cuantos más hijos se traigan al mundo… más feligreses tendrá la iglesia. d) Los políticos, con sus bigotes llenos de babas, sus camperas de cuero como los obreros (pero las de los políticos son ‘importadas’) pregonando su lucha frontal contra la corrupción y prometiendo que todas las ganancias quedarán adentro (sin especificar que será ‘adentro de sus propias cuentas en Suiza’) desesperados por hacer unos milloncitos y volar lo más lejos posible… total… a ‘ellos’ nunca los alcanza nadie. e) Los militares, con tanta gente alrededor, se sueltan un agujerito más en sus cinturones, para que la barriga pueda expandirse mejor, porque el ‘contenido de las mismas’ ya les llegó al cerebro. Un cerebro que calcula muy bien lo que tiene que preparar contra la población civil, ya que saben que hay muchas cabezas para hacer bajar… e infinidad de traseros para patear. f) Y al final está ‘don pueblo’, al que todos los antes mencionados utilizan a su conveniencia y antojo. Don Pueblo, que moviéndose rapidito para ser bien visto por la sociedad y tratando a la vez, de no formar parte de esa ‘suciedad’ que los consume y creando un fututo para su progenie para que rompa esquemas y dejen de dar algún día, un paso hacia delante y dos hacia atrás. Porque los niños cuando son pequeños sufren las consecuencias de esa inseguridad social. Al llegar a la adolescencia y en gran parte de la juventud, pelean contra las autoridades, manifestándose en las calles reclamando por justicia e igualdad social. Y en ocasiones, “Don Pueblo” se siente feliz porque algunos de sus hijos, va a poder romper este esquema, porque se está preparando y va a ayudar… al pueblo… pero… luego… algo mágico ocurre… y algunos de esos niños, que sufrieron las consecuencias de aquella inseguridad social y de adolescentes fueron parte de los manifestantes que reclamaban por justicia e igualdad… increíblemente dejan de ser larvas porque comienzan a crecerles ‘unas protuberancias’ en las espaldas y poco a poco, a medida que van obteniendo títulos y escalando posiciones dentro de la sociedad, sus altos salarios tapan los problemas sobre los que se asientan sus alas, que los elevan poco a poco todo… y todo aquello por lo que peleaban y reclamaban, va quedando abajo… allá lejos. Porque ellos ahora son los monarcas (como las mariposas) los que tienen el poder de los pueblos en sus manos. Y aunque desde allá arriba, desde esas posiciones que el mismo pueblo los puso porque creyeron en ellos, olvidan las consecuencias de la inseguridad social que sufrieron cuando eran pequeños y tampoco recuerdan cuando eran ellos los que salían a las calles a manifestar sus protestas. En la actualidad, compran juguetitos nuevos para jugar a los superhéroes y como soldaditos de plomo, descargarán su poder, con sus camperas de cuero importadas sobre los débiles. Ellos están allí para salvar al pueblo… bueno eso era lo que decían antes… en la actualidad, son tan verdugos como aquellos, a los que criticaban tanto cuando eran adolescentes. Mientras tanto, quinientos años después, el esquema latinoamericano sigue siendo el mismo: Los hombres tratando de llevarse a las jovencitas a la cama… la exigencia de virginidad femenina… la pedofilia en las iglesias… la corrupción política… la injusticia social… la desigualdad… hasta que nuevamente, aparecerá alguien a quien le gustará ser héroe y prometerá entregar su vida por la sociedad… pero una vez más, cuando alcance la posición a la cual aspira… se convertirá en el ‘verdugo de turno’… y me pregunto: ¿Hasta cuando los pueblos de Latinoamérica recibirán siempre las mismas dosis… de lo mismo?