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Edición Nº 27
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Con doble moral

Por Daniel Aristizabal

Estando en este país, muchas veces buscamos personas de nuestra misma nacionalidad para relacionarnos, en ocasiones, deseando encontrar amistades, en otras, trabajo. Creemos que los compatriotas nos van a dar un trato diferente y aunque recién nos hayan sido presentados, o conocimos casualmente, pensamos que podemos iniciar nuevas amistades o transacciones laborales que con el tiempo irán progresando, ya sean estas personas del sexo opuesto o del mismo sexo. Despiertan en nosotros intereses románticos y en ocasiones nos relacionamos sentimentalmente. Otras veces, vamos solamente ha hacer negocios y nos confiamos en esa persona que acabamos de conocer por que somos connacionales y punto. Muchos olvidan que ante todo, debemos mostrar a los demás, el lado más humano de nuestro ser, porque una necesidad básica y constante en la vida de un ser humano es la relación con otros seres humanos. Desde el momento de nacer, aún en los animales, este tipo de relación es básica y empieza desde el momento de llegar al mundo como parte del aprendizaje para la supervivencia.

En los seres humanos, aprender a vivir en armonía con la sociedad a la que pertenecemos empieza a muy temprana edad, en casa. Detrás de cada niño con buenos modales, hay unos padres educados. Detrás de cada hombre o mujer adulto /a con honestidad, sinceridad en todos los aspectos: social, intelectual y relaciones de negocios, hay unos padres sabios que educaron a sus hijos con principios éticos. Así lo estableció el Maestro más sabio que ha dado la historia cuando dijo: “Todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos… y aquello de: Por sus frutos los reconocerán, porque nunca se recogen uvas de espinos o higos de cardos. Todo árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce fruto inservible”. Tomado estas palabras como base, podemos aplicar entonces aquello de que por tus acciones serás reconocido.

Por esa razón explicaba al principio, como buscamos sociabilizar muchas veces con compatriotas, por el simple hecho de creer que conocemos a ‘nuestra gente’ pero desilusionados descubrimos que fuimos estafados por ellos, por culpa de nosotros mismos que confiamos en este tipo de gentuza, que están a la pesca de ingenuos para hacer dinero fácil, a costa del trabajo ajeno. Hay que tener integridad y aplicarla en todos los aspectos de nuestra vida, para ir por el camino recto. Tener la capacidad suficiente para decir lo que realmente pensamos, respetando el derecho y los valores ajenos de la otra persona, porque así lo expresó el político liberal mexicano Benito Juárez el 15 de Julio de 1867, con su frase célebre: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. “Ser un árbol bueno que produzca frutos excelentes”, es ser un ser humano con buenas cualidades, conocimientos generales, educación, lenguaje limpio y apropiado, cultura, ética y confiabilidad, pero por sobre todas las cosas: cargado de honradez. Un compatriota al que conocía poco, al parecer tenía una doble moral y me hizo algo que un hombre de bien, no le hace a otro.

Esta clase de personas son las que nos roban la armonía y la paz interior. Son conflictivos, prometen lo que no le podrán cumplir, para finalmente dejarlo ‘curado de espanto’ y con grandes deseos de no volver a probar ‘la misma medicina’. Las insatisfacciones y malas experiencias vividas, nos hacen recapacitar y a la vez nos impiden abrirnos a nuevas amistades en un trato mucho más sincero hacia nuevas relaciones, con las cuales podrían surgir grandes amistades. Con ataques de distintas maneras, esta mala clase de compatriotas a través de las cosas negativas que nos hacen, nos empujan a volvernos más desconfiados, entonces aprendemos a ser prevenidos con nuestros connacionales, con personas de diferentes nacionalidades, diferentes grupos étnicos, con los cuales debemos compartir nuestro diario vivir, porque tememos ‘tropezar de nuevo con la misma piedra’. Aquellos que tienen una doble moral, deberían atreverse a dar cambios en sus vidas y tratar de ser diferentes, por el bien de los demás y por el de ellos mismos.

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