
Por Mercedes Luna
Terminar
Terminar y acabar pueden referirse a tiempo, al espacio o a una obra cualquiera: el plazo termina o acaba el día 10 de tal mes; aquí termina o acaba el término municipal; el palo termina o acaba en punta. Pronto terminaré o acabaré esta carta. Rematar tiene los mismos usos, pero es vulgar aplicado al tiempo: mañana remata el plazo. Aplicado a una obra, significa darle los últimos toques: rematar una prenda de vestir: Concluir no se emplea hablando de espacio: la finca termina o acaba (no concluye) en aquella loma. Finalizar pertenece al estilo literario, o al administrativo: la administración de instancias finaliza este mes. Ultimar se refiere solo a una obra o trabajo: se ultima la construcción del puente. Ultimar un asunto. Coincide con rematar (aunque es más literario) en la acepción de dar a una obra los últimos toques. Finiquitar es propio de la lengua hablada o popular.
Índole
Temple, genio, carácter, condición, natural. “la índole es la mayor o menor aptitud del hombre a la benignidad, a la esperanza y a otras cualidades que lo hacen más o menos amable. El temple es la disposición a estas mismas cualidades en un momento determinado y así decimos que, un hombre de buena índole puede estar de mal temple. Genio es la inclinación natural a cierto modo de obrar en ocasiones especiales, como a la precipitación en la deuda, a la ira en la ofensa, a la exasperación en las dificultades. Carácter es el conjunto de todas las cualidades y hábitos del hombre, tanto los naturales como los adquiridos en el trato con los otros individuos de su especie. La índole y el temple excitan amor u odio; el genio y el carácter, la estimación o el desprecio.