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Edición Nº 25
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Opinión

Que el silencio y la indiferencia… no nos convierta en cómplices

Por Mercedes Luna

El tema de los celulares y la propagación de pornografía infantil en las escuelas, está muy candente pero casi nadie menciona el tema. Una madre muy afligida nos envió una carta y nos comentaba que por ser Realidades una revista totalmente educativa, mencionáramos lo que le pasó a ella y platicáramos sobre este delicado y frecuente tema. La señora ‘Elvira’ (nombre ficticio que estamos utilizando para proteger su identidad) le revisó el teléfono celular a su hija mientras ésta estaba durmiendo y vio algo que le costó mucho creer: su ‘pequeña’ tenía la foto de un órgano sexual masculino, luego se veía otra fotografía la cual mostraba el pubis de su propia niña y luego en una tercera, la unión de ambos órganos. Pienso que para una madre, debe ser algo traumático y aberrante ver este tipo de fotografías en el teléfono de su hija de tan solo quince años. Realidades siempre trata de mostrar la actualidad ignorada y esta vez lo hacemos con más énfasis que nunca, porque sabemos que el silencio junto a la indiferencia, nos convierte de una u otra manera, en cómplices de todo esto que está ocurriendo.

Lamentablemente la situación esta fuera de control, por diferentes razones, sin perder de perspectiva que a las compañías telefónicas les conviene seguir vendiendo teléfonos celulares. Hace unos seis meses atrás mencioné algo en relación al tema de la tecnología y aún sigo sosteniendo lo mismo: al menos yo, quisiera tener un teléfono que solo cumpla la función de teléfono y créanme que nada de esto estaría pasando hoy, si con estos aparatitos no se pudieran sacar fotografías, hacer videos, mandar correos electrónicos y después enviar todo por Internet. La tecnología que tenemos en la actualidad es maravillosa, pero a la vez es muy peligrosa en manos de los adolescentes que a esta edad especialmente, no se dejan controlar por nadie.

En estos momentos, los únicos que pueden hacer algo por los jóvenes, son sus propios padres. Tendrán que saber darse a respetar por sus hijos, revisarles los teléfonos y explicarles que, en los Estados Unidos, la pornografía con menores de edad es castigada por la ley y enviar a través de celulares fotografías o videos de chicas o chicos desnudos o mostrando sus órganos sexuales, es considerado pornografía infantil. En estos momentos y solo por un corto período de tiempo y hasta que se comprenda bien la peligrosidad del tema, las autoridades no están haciendo prevalecer la ley. Pero deben advertir a sus hijos, que pueden ser arrestados y enviados a prisión como adultos, porque las leyes comenzarán a cambiar próximamente.

También pienso que es hora de que, a las hijas mujeres les enseñen a respetarse ellas mismas. Una chica que se fotografía sus genitales para compartir este tipo de actividades con otros, tiene una baja autoestima y si piensa que ‘mostrar su cuerpo’ lo es todo, tiene seguramente conceptos muy equivocados sobre los valores que debe tener sobre su persona. De la misma forma, deben los padres hablar con sus hijos varones. Si los padres empiezan a descubrir fotografías comprometedoras en los teléfonos o computadoras de sus hijos e hijas, deben comunicarse con los padres de quien está enviando ese tipo de material y molestando a sus hijos. Si la reacción de los familiares de ese joven es parecida a la suya, entre todos pueden hablar con el muchachito para que comprenda la situación.

Si ocurre lo contrario, no duden en llamar a la policía y denunciar el hecho. A las escuelas se va a estudiar, a aprender cosas que ayudarán a nuestros hijos a poder desenvolverse como ciudadanos con principios fundamentales en esta sociedad y quienes deseen hacer otro tipo de cosas y actividades, deberán atenerse a las consecuencias. Mantener silencio o mostrar indiferencia en este tipo de situaciones que se están repitiendo tanto en estos días, nos convierte en cómplices de los jovencitos, que están confundidos o mal aconsejados por otros y solo necesitan un poco de orientación de parte de adultos responsables, para entender que esas cosas, no se hacen.

Tengan más comunicación con sus hijos e hijas, háganles saber cuanto los aman y que quieren advertirles de este tipo de situaciones para que no caigan en problemas de una magnitud tan grande, que más tarde no podrán manejar, ya que en un futuro no muy lejano podrían ser instruidos con cargos sobre distribución y promoción de pornografía infantil y ser juzgados, como adultos.

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