De profesional… a profesional
Por Mercedes Luna
Tanto mi dentista como mi ginecólogo son muy buenos profesionales y me siento muy segura con la atención que me brindan, pero eso, no justifica que ocurran esta clase de ‘incidentes’
Nuestro tiempo es valioso… pero no el de los demás…
Así comienza una canción y al parecer esta es la manera de pensar de algunos médicos, que disponen de nuestro tiempo a pura y entera conveniencia de ellos. Hace unas semanas atrás, llamé a la oficina de mi dentista porque necesitaba que me explicara porqué razón estaba experimentando grandes problemas con un diente que él mismo me había arreglado hacía muy poco tiempo.
El dentista me dijo que fuese a verlo lo antes posible. Me comuniqué entonces con la persona encargada de dar las citas, quien me explicó que tenía frente a ella un almanaque para que juntas escogiéramos un día y hora que fuera conveniente para mí, ya que ellos saben la agitada vida que llevo debido a mi profesión de Editor y Director, de la Revista Realidades y que me vida gira de acuerdo a los compromisos que llevo en mi agenda. Recuerdo que era día 8 y conseguimos para un viernes 16. No me sentí muy contenta que digamos, ya que sabía que tendría que soportar el malestar que tenía, por 8 días más. Llegó el lunes 12 y la ‘molestia’ se transformó en dolor. No dije nada a nadie ya que en muy pocos días estaría en manos de mi dentista. Pero para mi sorpresa, el martes 13 me llama la secretaria para decirme que el día viernes 16 no me pueden atender y me iban a pasar la cita, para el martes 20. Como estoy cansada de lo que viene pasando (y llevo un tiempo prudencial controlando este tipo de situaciones) le dije a la señorita que me explicara cual era el problema, ya que ella y yo ‘juntas’ habíamos elegido el día y hora con bastante anticipación para evitar confusiones de último momento. Finalmente decidió pasarme la cita para el miércoles 14 (dos días antes de la acordada anteriormente) pero fue solamente por la manera en que supe imponerme ‘y defender mi día de cita’. Me pregunté: ¿Por qué pasa esto? ¿Tendrán pacientes preferenciales, amigas o amigos de ellos y nos quitan a algunos para poner a otros en el que era ‘nuestro horario’? Mi dentista me atendió sin siquiera saber sobre el incidente que había tenido y como el facultativo solucionó el problema que yo presentaba, decidí dejar las cosas así. Pasadas unas semanas, la historia volvió a repetirse… pero esta vez con la oficina de mi ginecólogo.
Ni siquiera voy a explicar lo acontecido porque me pasó exactamente lo mismo. Después que me habían dado la cita para un día martes (porque esa semana tenía el médico que verme si… o si) me cambiaron la cita para el jueves. Pero ese día tenía yo un evento de suma importancia, el cual había sido planeado con semanas de anticipación y no podía modificar mi agenda, ni pedirle a la Universidad de Rutgers que pasaran el evento para otra fecha. Aunque se lo expliqué a la secretaria que me atendió, no hubo caso. Insistió en que si no era el jueves, no tenía otro día. Finalmente me dijo que fuese el viernes a las nueve y media de la mañana. Después me volvieron a llamar para que “yo eligiera una nueva cita” (no se para que, si después deciden cancelármela ellos mismos) porque el médico no iba a atender el viernes. Pregunté entonces: ¿Si sabían que no iba a atender ese día, porque me dieron una cita ‘para el viernes’? Finalmente quedamos que sería para el lunes siguiente (aunque ya era tarde para resolver un problema que debía ser atendido esa misma semana) Pero el jueves, mientras estaba en el evento aquél que había sido programado con tanta anticipación, otra de las secretarias había dejado un mensaje en mi teléfono donde me decía: necesito saber si a usted le cambiaron la cita o va a venir el viernes, favor de llamar a la oficina.
Es increíble e impresionante, la manera en que muchos juegan con la salud de los pacientes, porque después de todo, la mayoría de nosotros ‘pagamos’ para ser atendidos por los médicos y si no lo hacemos directamente, sabemos que las cuentas son abonadas por los seguros médicos de los pacientes.

Los doctores, debería sacar un día de sus agitadas agendas para dedicarlo a tener una conversación con el equipo de trabajo de ellos (como lo hago yo con mi equipo para mejorar esta revista y poder brindarles un mejor produc- Pero también hay que tener en cuenta, que hay otro tipo de pacientes, que somos profesionales, que llevamos una vida muy, muy ocupada tanto o más que los dentistas, ginecólogos, cardiólogos, internistas, etc. que nos enfermamos como cualquier ser humano, que experimentamos dolores y merecemos ser tratados con un poco más de consideración. Mejorar la calidad de servicio, también depende del ‘dueño del negocio’ y de la manera en que éste controla, como labora y que tipo de servicios ofrece a sus pacientes, el equipo de trabajo que tiene y que él mismo… eligió.