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Edición Nº 25
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Nuestra Realidad

Los adolescentes, los teléfonos celulares y la pornografía

Por Ignacio Tanquía y Mercedes Luna

Cada vez se repiten más y más las historias de adolescentes que se pasan entre ellos y de celular a celular, fotografías de jovencitas mostrando sus senos, sus nalgas y otras partes íntimas, como también de varones exhibiendo el tamaño que poseen sus penes. Los chicos lo hacen como parte de un juego, para no ‘quedarse atrás ni ser tildados de tontos’, nos explicaba una muchachita del onceavo grado; pero la realidad ignorada es que todos estos chicos, pueden llegar a enfrentar cargos por distribuir y promover la pornografía infantil.

Entre el control y el descontrol

Los padres, con el propósito de proteger y controlar más a sus hijos cuando están en la escuela, les han entregado teléfonos celulares. ‘Me llamas apenas tengas un problema, o si pasa algo en la escuela no dudes en comunicarte conmigo’ dicen y estas son las frases más comunes que los progenitores platican con sus hijos. Pero como hoy en día los celulares vienen con tantas opciones y funciones, se han convertido en un peligroso modo de entretenimiento, ya que los chicos toman fotografías, hacen videos y como ‘un juego’ comparten este tipo de material entre ellos, ignorando que en muchos casos, las autoridades hasta pueden llegar a responsabilizar a los jóvenes sobre la cuestión de si están o no, promoviendo la pornografía infantil en las escuelas.

¿Que es lo que muestran?

Las chicas están viendo como cambian sus cuerpos y compiten entre ellas para ver cual de todas tiene los senos más grandes, redonditos, paraditos y espectaculares. De igual manera con sus piernas y glúteos, entonces si les gusta algún chico, ellas mismas con sus celulares se toman unas cuantas fotografías sexys, donde muestran bastante sus zonas íntimas y se la envían a una ‘de sus amigas’, la que en complicidad con ella, se la pasará al chico en cuestión. El muchachito, que también trae las hormonas revueltas, lleno de emoción les pasa la fotografía a todos sus amigos, para mostrarle ‘lo buena que esta fulanita’ y que es justamente la jovencita que quiere tener algo con él. Luego y para ir conociéndose mejor íntimamente, el jovencito se masturbará hasta lograr una erección y también se tomará una fotografía con su celular, la cual le enviará prontamente a la jovencita a ver si de esta manera, ambos ‘se gustan’. Luego ella, reenviará y compartirá la fotografía de él, a sus amigas.

Empiezan los problemas graves

Los problemas empiezan desde el momento en que se recibe y se envía este tipo de material, que entra en la categoría de pornografía infantil. Cuando los jovencitos comienzan a relacionarse y llevan a cabo algún tipo de acto sexual (la práctica del sexo oral es la más común) y con estos mismos celulares que tienen tantas funciones toman un video ‘en plena acción’ y luego, para ‘jactarse’ de la gran chica o chico con ‘el o la’ que estuvieron, la joven o el joven, decide enviar el video por la red y en un dos por tres… el mundo esta viendo a esa niña / o… en una situación muy delicada. En estos momentos, el tema está muy caliente y el mismo está preocupando a padres, maestros y autoridades gubernamentales ya que si hay que aplicar la ley tal cual está expresada, esto puede estar considerado en la mayoría de los países, como pornografía infantil. Pero ocurre que cuando las autoridades empiezan ha hacer investigaciones, encuentran que las mismas arrojan como resultado que todo esto está siendo desarrollado entre chicos y chicas de entre doce y trece años, todos, menores de edad.

Los videos son cada vez más fuertes

Una maestra de secundaria que vio este tipo de videos, expresó que la basura pornográfica que se está encontrando y difundiendo en los teléfonos celulares, a rebasado todos los límites imaginables en los Estados Unidos y en todos los países de América Latina. En los videos se pueden ver diferentes tipos de relaciones sexuales, las que van desde una muchachita con un muchachito, como también una niña con dos varones, dos mujercitas con un varón, además de sexo en grupos. En algunos casos, se puede apreciar jovencitas que están borrachas o drogadas, sin poder manejar la situación porque aparentemente no tienen sus facultades mentales en plenitud, como para entender que las están filmando y algunas hasta gimen de dolores (como si fuesen violaciones) En otros casos, en el audio se escucha claramente cuando una joven le pide a su pareja que no la filme, que no haga eso, como también se puede ver perfectamente que otras chicas, están muy concientes y contentas… de lo que están haciendo.

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