Los peligros de los adolescentes cuando hacen sexo… sin saber lo que hacen

Por Verónica Chacón
Si entre las cosas de su hijo de apenas trece o catorce años, encuentra usted un par de condones, no se desespere y actúe con inteligencia.
Estamos viviendo una época tan difícil para los adolescentes que muchos padres no saben ya que hacer para que sus hijos escuchen los sabios consejos que tratan de darles.
El tema sexo es peligroso tanto para los muchachitos como para las mujercitas, pero en estos momentos, ellas están más avanzadas que ellos y los provocan de diferentes maneras. Algunas adolescentes comentan delante de los varones, que ellas ‘ya lo hicieron’, que les gustó, como fue la primera experiencia y que tienen deseos de volver ha hacerlo. Esa es la manera más directa que encuentran para darles a entender a sus compañeros de clases, que ya están listas para tener relaciones sexuales con ellos.
La nueva modalidad es que las chicas de 16 y 17 años, buscan a jóvenes menores que ellas, de 13 y 14 aproximadamente. Un alto porcentaje recurre a las prácticas del sexo oral para evitar riesgos de embarazo, pero los epidemiólogos están enviando una advertencia a los padres para que tengan más control sobre sus hijos y el sexo, debido al riesgo que corren de contraer infecciones transmitidas por diferentes prácticas sexuales.
Las de mayor riesgo son las penetraciones vaginales y anales sin condón. Por esa vía han ocurrido la gran mayoría de las infecciones de VIH. Las más seguras son las caricias, la masturbación mutua y el frotamiento de los cuerpos, es decir el sexo sin penetración. Al sexo oral sin protección los especialistas lo clasifican como de “bajo o menor riesgo”.
Las primeras están muy documentadas y existe abundante literatura científica para demostrarlo. Aunque no abundan los estudios sobre el riesgo de las prácticas orales, en quince años de epidemia se han reportado pocos casos de infección por esa vía, pero en ningún caso se ha podido comprobar que efectivamente ése haya sido el medio de transmisión. La conclusión es siempre la misma: la infección es posible, pero muy poco probable. En la felación (succión del pene) el mayor riesgo es la presencia de semen en la boca, pues bastaría una pequeña herida en la mucosa bucal, un fuego o una encía sangrante, para que el contacto del esperma con la sangre facilite el paso del VIH. Por ello, la primera recomendación en la felación es el uso del condón, o evitar que le eyaculen dentro de la boca a la persona, de esa manera no recibirá el semen de la pareja. Se debe tomar en cuenta que el líquido pre-eyaculatorio también contiene una fuerte concentración viral.
Es de vital importancia explicarles a los jovencitos /as todas las veces que sea necesario, a cuantos riesgos se están exponiendo. Por esa razón, si les encuentra condones escondidos, no los regañe, sino felicítelos por protegerse, pero a la vez, inicie una conversación, para re- explicarles lo mismo de siempre: que los condones no son cien por ciento seguros y las consecuencias que deberá afrontar si el condón falla.
Cuando a los hijos se les habla con amor, ellos se abren más hacia los padres. Coménteles los peligros existentes, no les mientan y platiquen con ellos de tal manera que puedan entender todo muy bien. Recuerden enfatizar que para tener relaciones sexuales, tienen que saber lo que están haciendo.