4 de febrero… “día del ejemplo mundial”

Por Mercedes Luna
Hace algunos años, en mi calidad de periodista y cuando trabajaba para un periódico de la ciudad a la cual pertenezco, me enviaron un día domingo al Teatro Ritz en Elizabeth, New Jersey, a cubrir un consejo comunitario de gobierno en el exterior, que el presidente colombiano iba a dar a sus conciudadanos por primera vez.
Recuerdo que pregunté ¿Qué Primer Mandatario se va a levantar a las ocho de la mañana un día domingo para ‘saber sobre las necesidades’ de su gente? Y un colega paisa que estaba a mi lado me respondió: Solo un hombre: Álvaro Uribe. El caballero de mediana estatura, subió al escenario con soltura y fue aclamado por los presentes con la pleitesía que solo se le brinda a un gigante. Cuando empezó a hablar, entendí el comportamiento del público.
Álvaro Uribe, un día domingo a las ocho de la mañana dirigiéndose a sus compatriotas, empezó a platicarles sobre el alma. Recuerdo que dijo textualmente: ‘Los colombianos tenemos el sufrimiento en la piel, pero… no se nos ha arrugado el alma, porque la tenemos bien planchadita’. Las emotivas palabras de ese hombre inteligente, fueron poco a poco emocionando a todos los presentes a tal punto, que de pronto me encontré agitando la banderita colombiana que nos habían entregado al comienzo del evento y entoné junto a más de dos mil personas, la canción “Que orgulloso me siento de ser un buen colombiano”… pero lo paradójico de este relato, es que yo… yo no soy colombiana… soy argentina… pero ese pueblo maravilloso que tiene ‘planchadita el alma’, me contagió la alegría que estaban experimentando en ese momento, porque su presidente les estaba devolviendo la fe perdida. Me sentí identificada con ellos, porque vengo de un país donde los terroristas hicieron cosas horribles con la gente y se lo que es vivir entre carro bombas… y de atentado en atentado.
Ese día en el Teatro Ritz, entendí la razón por la cual querían reelegir al mismo hombre. Y lo reeligieron. Los colombianos no se equivocaron, porque pocos años más tarde y gracias al encomiable trabajo de Álvaro Uribe, este pueblo de gente bravía le envió un mensaje ejemplar al mundo entero.
A comienzos del segundo mes del año 2008, tuvo lugar una marcha nunca antes vista. La magnitud de la misma fue tal, que no existen precedentes a nivel mundial de algo parecido a lo que aconteció ese día.
El 4 de febrero se ha convertido en una fecha histórica, debido al masivo movimiento con el cual todos los colombianos manifestaron claramente, el absoluto repudio que sienten por las FARC. Dejando los partidos políticos de lado, se unieron desde todos los rincones del planeta para reconocer públicamente que no quieren ningún tipo de relación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia… y que éstas… ‘no son del pueblo’.
Poética y comparativamente, podría decirse que el pueblo colombiano se puso de pie y de “Frente al Gólgota”, terminando con la tradición que tienen las fuerzas subversivas armadas, de manipular y someter a los pueblos a su antojo. Y digo que los colombianos se pusieron de “Frente al Gólgota”, porque relatan las Sagradas Escrituras, que mientras Jesús era crucificado… Pilatos se lavó las manos y muy pocos se quedaron para consolar a la madre del Nazareno, porque la gran mayoría no soportaba presenciar el dolor de Jesucristo que moría en la cruz y se alejaron, dando la espalda al Gólgota, para no ver la realidad del martirio que éste padecía y huyeron… porque desde lejos no escucharían, ni verían el sufrimiento de Jesús… como si escaparse y abandonarlo a su suerte, no fuese una manera de lavarse las manos como Pilatos en una clara demostración… de complicidad… y traición.
Basándonos en este relato, podemos observar en diferentes aspectos, como se manifiesta el comportamiento humano y también podemos comparar como los pueblos optan por darle la ‘espalda a los problemas y otros… a mirarlos de frente’. Algunos Presidentes se lavan las manos y otros… se arremangan la camisa.

El 4 de febrero de 2008, los colombianos que viven en Colombia, junto a todos los que radican en diferentes países del mundo, se pusieron de pie… y de Frente al Gólgota y se unieron para escuchar los gemidos de los torturados, el clamor de los secuestrados y el dolor provocado por la pérdida irreparable de tantas vidas. No abandonaron a su suerte a sus semejantes, ni se lavaron las manos, como Pilatos, en complicidad y traición.
Con esto ha quedado demostrado que, cuando el Primer Mandatario de una nación, trabaja a brazo partido con y por su pueblo, su gente lo apoya, lo respeta y se une a él. Álvaro Uribe en estos momentos, es el presidente más querido y aclamado por su pueblo y unidos, han enviado un mensaje ejemplar al mundo entero.
Se vuelve a escuchar la palabra “reelección” y nuevamente, por boca del mismo pueblo. Con Uribe no hay imposiciones y ese mérito solo se les concede a los inteligentes. Todos los habitantes del planeta hemos entendido que el Presidente colombiano se encarga personalmente de atender los problemas de su nación y los persigue hasta encontrarles una solución, no como otros mandatarios, que en vez de preocuparse por resolver los conflictos internos de sus países, pierden un valioso tiempo criticando a otros e ignoran las grandes falencias existentes en sus propios sistemas de gobierno.
Como argentina puedo decir, que hace casi treinta años ya, en la República Argentina, mis compatriotas palparon muy de cerca el sufrimiento que provocaron los terroristas y fue peor aún, cuando el Estado para combatirlos se igualó a los subversivos e impuso a su vez el conocido “Terrorismo de Estado” al cual fue sometido también el pueblo argentino. Se combatió la violencia… con violencia… y solo Dios y quienes padecieron aquél infierno, saben de lo que estoy hablando.
Por esa razón, felicito al señor Presidente Álvaro Uribe, porque sin derramamientos de sangre supo poner a todo el pueblo de su lado y juntos, en una simple pero inolvidable marcha mundial, venciendo barreras y salvando fronteras, hicieron entender al mundo entero que no quieren a las FARC ni a aquellos que tanto las defienden.
Álvaro Uribe demostró que la violencia no se combate con violencia, sino teniendo la capacidad de la palabra para hacerle ver a su pueblo que los colombianos… bien pueden plancharse… las arrugas del alma y vencer todos los obstáculos que se les presenten. Que orgullosos se deben sentir los colombianos, porque realmente lograron demostrar que las FARC- EP… no son bajo ninguna circunstancia un ejército del pueblo.
Agradecemos las fotografías que nos facilitó el señor Mario Torres.