YO ME BAJÉ DEL BARCO
¿Y USTED?
Por Mercedes Luna
En 1494, Sebastián Brant publicó uno de sus libros titulado “El Barco de los Necios”. A bordo de este curioso navío, viajaba una colección de tontos, descritos en 112 capítulos y el autor, se puso a la cabeza de “la tropa de necios”. Luego de cosechar fama por toda Europa, la gente entendió, que muchos de los necios de Brant, aún continúan a nuestro lado. Thomas Morder siguió con su obra y publicó luego otros libros tales como: “La conspiración de los necios”, “La hermandad de los pícaros”, etc.
En estos momentos, hay una tempestad que azota al mundo entero y la misma nos reclama a los ciudadanos del mundo para que nos despojemos de “la credulidad” que nos caracteriza y empecemos a decir las cosas tal cual son… y vemos.
Solo tenemos que observar a nuestro alrededor para entender un poco lo que ocurre. Muy sutilmente estamos siendo controlados, porque la tecnología está realizando una organización social que poco a poco va dominado la manera de vivir, como así también la parte financiera, laboral, educacional y todo lo que mente humana pueda imaginar. Para entenderlo mejor, podemos comenzar con algo pequeño: la televisión por ejemplo. En la pantalla chica, hay un comercial con el cual muestran a un grupo de personas que van a comer a una cafetería y una de las mujeres quiere pagar su cuenta con dinero en efectivo y es tan torpe la pobre, que se queda sin comer porque no termina de sacar de su monedero todo el dinero que necesita. Luego llegan otros comensales que en un segundo, abonan sus cuentas sin problemas... utilizando claro está, la tarjeta de crédito. El propósito es hacernos ver que la vida es más fácil, si nos olvidamos del efectivo y utilizamos las tarjetas. Lo que no nos muestran en esos comerciales, son las consecuencias que enfrentaremos al usarlas. El dinero en mano, cantante y sonante como era antes, no es beneficioso para nadie, dicen los entendidos. Pero me pregunto: ¿Qué pasaría si hubiese un atentado terrorista o cualquier tipo de desastre natural y los cajeros automáticos dejaran de funcionar? ¿Qué pasaría si por alguna razón, “cayeran los sistemas” y no pudiéramos pagar en las distintas tiendas lo que necesitamos?
Algunos sectores de la prensa se dejan manipular y transmiten solo lo que les explicaron que deberán ‘comunicar’. De esta manera, muchos periodistas, mantienen desinformada a la población y la honestidad periodística queda relegada a un tercer plano. Si señor lector. Estamos siendo manipulados y controlados y un claro ejemplo de esto, lo encontramos cuando vamos al supermercado y utilizamos una tarjeta ‘de descuentos’ que nosotros mismos solicitamos en servicio al cliente, porque con ella, la mercadería es mucho más barata. Pero con eso, saben exactamente donde vivimos, cuantas veces vamos al supermercado, que tipo de marcas preferimos, que estilo de vida seguimos, si compramos comida chatarra, si tenemos mascotas, si tenemos dientes sensibles o no, el tipo música y de libros que leemos (y con ello) las creencias e ideas que tenemos. De igual manera ocurre en el lugar donde vamos a rentar una película. Nos piden la ‘tarjeta de identificación’ y con ella conocen un poco más de todos nosotros.
Poco a poco y siempre haciéndonos ver que todo es para ‘beneficio de los usuarios’, han comenzado a manejar también nuestra vida financiera ya que a través de los pagos automáticos, los bancos sacan el dinero de nuestras cuentas y efectúan ‘nuestros pagos’. ¿De que podríamos quejarnos? ¿De que nos ayudan a ahorrar en estampillas? ¿De no tener que perder tiempo llenando un cheque? ¿De no tener que gastar dinero en comprar sobres y llenarlos? Sería injusto de parte nuestra, no reconocer todos estos beneficios que nos ofrecen. Pero hay que tener cuidado. Porque algunos bancos en estos momentos, no le permiten retirar completamente ‘su dinero’ ‘de su cuenta’… existen cláusulas específicas que son para ‘protegerlo a usted’ y por esa razón… no le darán ‘su dinero’ en el tiempo solicitado, sino en el que su banco dictamine.
Se está volviendo común encontrar en las facturas de teléfono, de gas, electricidad, cable etc. algunos centavos extras de aumento. Si el usuario desea quejarse, se encontrará con una dificultad: Solo están abiertos al público de lunes a viernes de nueve a cuatro… justo en el momento en que la gente está trabajando y en las compañías donde laboran no les permiten estar mucho tiempo con el teléfono. La gran mayoría opta por no reclamar esos pocos centavos, pero paso a paso, sumando centavitos aquí y allí están aumentado poquito a poquito el agua, la electricidad, el cable, el teléfono… ¿Curioso verdad?
Mientras tanto, los medios de comunicación, en vez de mostrar este tipo de cosas, nos hacen ver “los famosos clásicos” de la década de los cincuenta.
Al parecer hay un grupo de “pícaros hermanados” que nos están subestimando, porque creemos todo lo que nos dicen sin cuestionamientos. Pero en mi caso personal, no creo todo lo que escucho y analizo profundamente, lo que ocurre a mí alrededor.
Por esa razón me he bajado del barco de los necios. Me niego a seguir formando parte de la tripulación de este nefasto navío. Prefiero quitarme el vestido de ingenuidad, los zapatos de credulidad y despojarme de todos los atuendos… lanzarme desnuda a las aguas claras y limpias, que seguir acompañada de pícaros necios hermanados, vestida de falsedad y naufragar como pronto ocurrirá, en aguas turbias y sucias.
Por esta razón yo, ya me bajé del barco… ¿y usted?