
Por Sandra Camponogara
En la edición anterior nos despedimos de Salzburgo para atravesar el muy pintoresco Salzkammergut y llegar así a Viena… la ciudad donde la música se respira entre sus espectaculares edificios. Seguramente notaron también, que en lugar de escribir ‘Alpes’, en algún momento del relato sobre Salzkammergut escribí ‘Andes’, lo cual quiero corregir ya que Austria esta enclavada en la belleza Alpina, dejando así los Andes para que engalanen la costa oeste de Sudamérica. Viena, por sobre todas las cosas, es la ciudad donde más compositores de renombre han vivido y dejado la huella de sus talentos. La Milla Musical de Viena que va desde el Naschmarkt hasta la Catedral de St. Stephen, honra con 70 estrellas de mármol enclavadas en el piso el genio de compositores como Haydn, Mozart, Liszt, Wagner, Verdi, Strauss, Tchaikovsky y Mahler, al igual que directores de orquesta como Barajan y Bernstein y destacados músicos y cantantes.
Cuando se trata de despliegue de habilidad musical, mis favoritos son los Niños Cantores de Viena, un grupo de 100 talentosos jóvenes entre 10 y 14 años de edad, que deleitan a multitudes con más de 300 conciertos anuales en todo el mundo. Se presentan en la Ópera de Viena, el Festival de Salzburgo y una variedad de conciertos en diversas localidades, acompañados en muchas ocasiones por directores de orquesta del nivel de Zubin Mehta. Este coro, fundado hace ya 500 años y con un repertorio que incluye canciones de la Edad Media hasta modernas melodías, mantiene la frescura que regalan las voces celestiales de sus participantes.
Y no solo Brasil tiene Carnaval… el Opera Ball de Viena marca uno de los eventos mas tradicionales del Carnaval en Viena y se celebra el jueves antes al Miércoles de Cenizas. Las damas asisten al evento con vestidos largos y los caballeros con sus trajes más formales. A lo largo de los años, han asistido al evento famosos de todos los estilos: Dignatarios de gobierno, príncipes, embajadores y personalidades del mundo del espectáculo como Sofía Loren, Carmen Electra, Pamela Anderson y si de fiestas se trata, no podía faltar Paris Hilton. Viena, una ciudad donde la majestuosidad de sus edificios imperiales es de conmovedoras proporciones, tiene además la presencia de todos los estilos arquitectónicos que marcaron la historia europea. La Catedral de St. Stephen es un ejemplo de construcción Gótica, mientras que algunos de los palacios de la ciudad son de estilo barroco y otros rococó. En las afueras de la ciudad, se encuentran estilos más modernos y de Art Nouveau como los de Otto Wagner, por ejemplo.
Una imponente muestra de la colosal presencia imperial, es el palacio de Schoenbrunn, que fue inaugurado en 1700 bajo el gobierno de Leopoldo I. La primera renovación y ‘modesta’ expansión fue bajo la tutela de la Emperatriz María Theresia, alcanzando así a contar con 2,000 habitaciones, una capilla y su propio teatro. Daría la impresión que a la Emperatriz le gustaba recibir visitas… Napoleón vivió allí durante 4 años y el Emperador Francis Joseph I, que nació en el palacio en 1830, paso también allí los últimos años de su vida. Por la mayor parte, este monumental palacio era tan solo la residencia de verano de la dinastía de los Habsburgs. Yo tuve oportunidad de asistir a un concierto de música clásica en la Orangerie del Palacio, sentada en el centro de la primera fila… fue una experiencia inolvidable no solo por el nivel musical de la presentación sino por el impactante entorno. El Palacio de Schoenbrunn ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Además de sus grandezas imperiales y de ser una gran ciudad de Europa Central, Viena es, en si misma, una región productora de vinos, con más de 700 hectáreas de viñedos dentro de los límites de la ciudad. Uno de los lugares típicos para disfrutar del vino local y una buena comida es en un Heuriger, una especie de taberna vienesa que vende los vinos que produce localmente. La palabra heuriger significa “este año” y se refiere a los vinos de la cosecha del año. Si bien algunos heuriger son más famosos que otros entre los turistas, todos son parte de la cultura vienesa y frecuentada por los locales con notable regularidad. Desde el imperial Palacio de Schoenbrunn hasta los más mundanos heuriger, Viena es una ciudad con calles pavimentadas con historia y tradiciones y donde el eco de la música que dejaron los grandes compositores de todos los tiempos todavía resuena en el ambiente