
Por Véronica Chacón
En las sociedades actuales, es muy común que ambos padres trabajen. Por ese motivo, los niños van a ‘escuelitas’, jardín de niños, guarderías, o son cuidados por los abuelos y aunque reciben muy buena atención, los padres suelen sentirse culpables por dejar a sus hijos al cuidado de otros. Entonces, cuando pueden estar con ellos los fines de semana, quieren aprovechar el tiempo y cometen errores fatales con los cuales poco a poco van sin querer, malcriando a los hijos. ¿Como pueden los padres saber si están malogrando a sus niños? Cuando les dan todo lo que quieren para satisfacer sus caprichos. Con eso les harán creer que podrán alcanzar todo en la vida, sin esfuerzos y cuando lleguen a adultos le exigirán lo mismo a la sociedad. Cuando lloran, gritan y patalean sin que un adulto pueda controlarlos. Cuando los chicos juegan suelen desparramar los juguetes por toda la casa. Si la madre o el padre recogen todo el desorden están haciendo mal las cosas. Deberán enseñarles y ayudarles pero no por siempre. Primero deberán explicarles que tienen que ordenar el cuarto y volver a poner los juguetes en su lugar y en ese momento los ayudarán. Después de unas cuantas ‘sesiones’, ellos aprenderán que esa es tarea de ellos, de lo contrario, crecerán pensando que nacieron para ser servidos y atendidos por toda la gente que los rodea. A medida que vayan creciendo, tendrán problemas con algunos compañeros de escuela, maestros o vecinos. Es bueno escucharlos siempre, pero también es conveniente no defenderos y darles la razón a ciegas, porque se volverán soberbios y no entenderán el sentido de la justicia. Escúchelos y si descubre que no tienen la razón, no los apoye. De esa manera irán aprendiendo el sentido de la justicia. Los niños también suelen decir mentiras y aunque los padres no tienen que estar siempre a la defensiva pensando en que los pequeños los están engañando, deberán prestarles atención para descubrirlos cuando lo hagan y conversar con ellos para explicarles lo malo que es engañar y mentir, porque con eso, se pierde la palabra y la confianza. Nunca les fomenten a sus chicos el lujo, como tampoco les compren todo lo que ellos deseen. Enséñenles a cuidar sus juguetes, sus cuadernos, sus lápices, crayones y demás, para que aprendan a darle valor a las cosas. Como consejo final solo puedo decirles que les inculquen el amor a los animales, que no destruyan las plantas y que sepan apreciar la belleza de las flores. No les permitan la fuerza bruta, los juegos torpes, las groserías, ni las faltas de respeto. Recuerden que están aprendiendo y necesitan tener noción de tolerancia, amor a los animales, plantas, otros niños, a los adultos… en pocas palabras, a sus semejantes. Si aplican algunos de estos consejos, estarán criando y no malcriando a sus hijos.