
Por Agustin Muñóz
Día tras día encontramos reportes de accidentes de tráfico que podrían evitarse si tanto conductores, como peatones, simplemente obedecieran lo que indica la ley.
En numerosas carreteras, puede verse los días viernes y sábados a la noche, como muchos jóvenes “queman gomas” en el pavimento, debido a las famosas carreritas de velocidad que realizan. Algunos, como para animarse más, usan algún tipo de drogas o alcohol y como hemos mencionado muchas veces en estas páginas, las consecuencias suelen ser fatales. Lo peor, es que involucran a personas inocentes que nada tienen que ver con la irresponsabilidad de quienes están desobedeciendo la ley, ya que dichas carreritas, son prohibidas.
Lamentablemente y para terminar de empeorar las cosas, a veces quienes están corriendo a alta velocidad, originan un accidente y huyen de la escena, dejando a los accidentados a su suerte. La ley establece que se debe permanecer en el lugar hasta que llegue la policía y ellos determinarán cuando los involucrados se podrán retirar. Hasta que lleguen las fuerzas del orden, deberán quedarse allí, sin obstruir el tráfico ni quedarse de una manera peligrosa, para no provocar otros accidentes. La persona que quede ilesa, deberá comunicarse con la policía lo antes posible, reportar el accidente e informar si hay heridos o muertos para que se envíe una ambulancia inmediatamente al lugar.
Sabemos que muchos conductores, por haber bebido o ingerido alguna droga, abandonan a las víctimas a su suerte, para evitar ser controlados por la policía y encarcelados por violar las leyes. Pero si alguna persona fallece en un accidente y luego la policía los encuentra, la pena será peor, porque además de los cargos que se les harán, les agregarán el de homicidio.
Hay cosas que es mejor analizarlas antes, que lamentarse después porque nunca imaginaron que por tomarse unas copitas, unos traguitos o una cervecita, podrían terminar sentenciados a prisión.
Les recomendamos a los padres que hablen con sus hijos, que les expliquen como pueden desgraciarse la vida ellos mismos, o como pueden destrozarles la vida a otras personas.
Es increíble la cantidad de jóvenes que han quedado impedidos por el resto de sus vidas, por la imprudencia de algunos conductores y hay conductores que también quedaron parapléjicos y sin recuperación inmediata, por la imprudencia o la locura de correr carreritas, un sábado a la noche.
Con respecto a los peatones, muchos de ellos esperan los buses en la calle, sin darse cuenta que están exponiendo sus vidas, ya que corren grandes riegos. Otros aguardan el cambio de luces de los semáforos también en una gran porción de la calle.
No se debe cruzar a ciegas, ni esperar buses o luces en los lugares que no corresponden.
Para eso están las aceras, o veredas y es allí y no en otro lugar donde los peatones deben esperar hasta que se sientan seguros y confiados.