PORTADA IMPRESA
Edición Nº 20
CONTENIDO
Galería de Fotos

Recetas Para Quitarle Arrugas Al Alma

Aprendamos a ser felices con todo lo que tenemos… y “con lo que no tenemos”

Por Mercedes Luna

Estoy segura que todos tenemos un Ángel de la Guarda, alguien que nos protege en todo momento, para que nada malo nos ocurra. Desde que lo conocí, mi Ángel se ha comportado siempre, como ‘un amigo del alma’, haciéndome comprender ciertos aspectos del diario vivir, que muchas veces no pude reconocer, debido a la carrera que emprendía, habitualmente para poder cumplir con mis obligaciones.

Me agradaría poder compartir con los lectores parte de mis experiencias, las cuales me han ayudado a ver la vida de una manera diferente. Ojala pueda servirles de algo a todos aquellos que necesiten una reflexión espiritual.

Comenzaré por decirles que muchas veces tenemos la vida… y no sabemos vivirla.

Poseemos la salud, el amor, los padres, los hijos, la familia, el auto, la comida, el trabajo, el dinero que conseguimos a través de nuestros diferentes empleos, pero… queremos algo más… y no se nos da. ¿Qué ocurre con nosotros? Nos sentimos como que todo se nos viene abajo, nos decaemos… nos ponemos tristes, negativos, perdemos la alegría, la fe, la esperanza… como si hubiéramos perdido TODO en la vida. Mientras tanto, amargados y frustrados dejamos pasar los días. Teniendo “casi todo en las manos” para sentirnos completamente felices, no lo estamos. Mirando a nuestra pareja, acongojados preguntamos: ¿Qué clase de mala suerte es esta que todo nos sale mal? ¿Por qué Dios no nos ayudó? Aunque en realidad, lo único que pasó, es que lo que queríamos, no se dio ahora, en este momento… y dándolo por definitivo, pensamos que será una negación de por vida. No pensamos siquiera en que puede existir la posibilidad que Dios nos de ‘ese algo’ el próximo mes, el próximo año… o envíe a uno de sus mensajeros, los Ángeles, para que ellos nos regalen un milagro y terminemos adquiriendo algo mejor de lo que inicialmente deseábamos.
Mientras tanto la vida sigue su curso y un día nos enteramos que en un terrible accidente, un joven quedó totalmente paralizado. Inmediatamente pensamos, que hubiese sido mejor que Dios se lo hubiera llevado con Él, antes que dejarlo en esas condiciones de vida.

Al cabo de un tiempo prudencial, vemos al mismo joven, con un pincel en su boca, pintando los cuadros más hermosos que mente humana pueda imaginar y que nosotros, con dos manos y diez dedos… somos incapaces de realizar. A pesar de todos los impedimentos que tiene esa persona, todavía se siente motivada, tiene fe… esperanzas. No como nosotros, que teniéndolo “casi todo”, cuando se  nos negó ‘ese algo más’, actuamos como si Dios nos hubiese abandonado.

Al joven le quitó casi todo. Le dejó algunos músculos de su boca. Sin embargo lucha, como si lo tuviera todo. Tal vez… “ese” es el motivo por el cual Dios eligió no llevárselo con Él y dejarlo aquí junto a nosotros, para que nos sirva de ejemplo.

Cosas como estas, son las que mi Ángel fue mostrándome día a día, para que aprendiera a mirar la vida, de una manera diferente. Entendí gracias a él, que no debía cuestionar a Dios y empecé a respetar pero de verdad, aquello de: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. Fui aceptando que la vida está compuesta de cosas buenas y malas. Que puede ser azucarada o amarga. Que algunas semanas serán tristes, otras alegres. Está en cada uno de nosotros, saber encontrarle el lado bueno a cada cosa. Si nos quejamos y vemos solo la parte oscura de todo a nuestro alrededor, vamos a crear un campo de pesimismo, de derrota, angustia, tristeza, miedo… y lo malo comenzará a manifestarse. Pero si cuando las cosas no están bien, pudiéramos ser capaces de decir: Estoy seguro que todo va a mejorar, si comenzamos a desarrollar la fe, a ver en la oscuridad de la vida, el sol… si abrimos nuestra mente, alma y corazón a la alegría, al entusiasmo, a las ganas de hacer cosas, dejaremos el camino preparado para que los Ángeles puedan ayudarnos a ver la vida desde otro ángulo. “Mi amigo del alma” me hizo entender que los complicados somos nosotros, porque la vida es fácil… pero nos encargamos de adornarla con dificultades. Lo único que el Ser Supremo quiere de todos nosotros, es que aprendamos a ser felices con todo lo que nos da y con todo lo que a veces… “no”… nos da.

 


ediciones anteriores
encuesta

Quienes Somos     Suscríbase     Contactenos      Publicidad      Normas Legales

Copyright © 2006 - Luna Media Productions, LLC   ///   Todos los derechos reservados
Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este web site sin autorización