
Por Mercedes Luna
¿Ha muerto el poeta o la poesía?
Las siguientes páginas vamos a dedicarlas al amor y podremos observar en las diferentes columnas, las distintas maneras que tenemos los humanos, para reconocer el amor.
Al llegar el mes de febrero, nos aflora la poesía por todos los poros. Buscamos desesperadamente “el último bello poema que tal vez alguien escribió”, para dedicárselo como primicia, a nuestro ser amado. Mientras consultamos con amigos, tratamos de averiguar algo sobre un nuevo autor, que nos haga vibrar el alma… pero lamentablemente, terminamos recurriendo a los mismos escritores de antes. Al parecer, cuando murieron los poetas, no hubo otros que continuaran con rimas, poemas y versos, para alimentar el corazón y el espíritu del ser humano. Quedan pocos que escriben con la redacción y sabiduría, que lo hacían los autores de antes. Amado Nervo dejó a modo de “profecía” unos célebres versos, que a través de los años, tienen vigencia en la realidad que estamos viviendo actualmente. Los mismos dicen:
“Los hombres de otra edad, cuando el planeta madure…
y no haya amores ni deseos, ni mente soñadora, ni alma inquieta…
disecarán al último poeta… y lo pondrán cual momia, en un museo”.
Me pregunto si seremos nosotros, los hombres de “esa edad” a la cual se refería Don Amado Nervo. ¿Ha madurado el planeta? ¿Se habrá agotado la fuente de inspiración… no existirán más musas? ¿Ya no quedan almas soñadoras, mentes inquietas… hemos disecado al último poeta?
Recuerdo aquellas estrofas de Pablo Neruda… “los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas que centellean como mi alma, cuando te ama”.
O los de Martín Descalzo… “el amor es una cosa muy tierna y delicada y si es auténtico, es mucho más importante que la vida. ¿O acaso queda vida… cuando el amor se ha ido?
Incluso, hasta las letras de las canciones de antes eran hermosos poemas, con música. Imagínese el lector, cuando escuchaba a su ser amado, susurrándole al oído:
“tu cuerpo es la isla que quiero invadir… después de tanto naufragar”. Los compositores actuales, son menos románticos y elaboran letras muy simples. Dicen solamente:
“En mi cama nadie es como tú”… o “me gusta tu cu…cu… a mover el cu...” y aunque todos somos adultos y no nos horrorizamos ante una mala palabra, que poco delicado queda, cuando a través de un poema o una canción, hacen notar que no importan otras habilidades en el ser humano, sino las explicadas en los mencionados temas musicales. Indudablemente, las letras han ido cambiando; tanto así, que al ritmo del rap, reggaeton, perreo, o como lo llamen, insultan, degradan y se burlan de otras personas. Es como que caímos en un abismo intelectual.
Por eso, al preguntarme si ha muerto la poesía o el poeta, prefiero pensar que quedan muchos pero están escondidos en algún rincón del olvido y despedirme de ustedes, con uno de los máximos exponentes de la rima, Gustavo Adolfo Becquer, quien nos demuestra todo lo contrario:
“No digáis que ha agotado su tesoro,
de asuntos falta enmudeció la lira,
podrá no haber poetas… pero siempre, habrá poesía.
Mientras el aire en su regazo lleve perfumes
Y armonías, mientras haya en el mundo primaveras, habrá poesía.
Mientras la ciencia descubrir no alcanza las fuentes de la vida,
Y en el mar y en el cielo haya un abismo que al cálculo resista.
Mientras la humanidad siempre avanzando, no sepa do camina,
Mientras haya un misterio para el hombre, habrá poesía.
Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían.
Mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila.
Mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan
Mientras hayan esperanzas… y recuerdos, habrá poesía.
Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran,
Mientras responda el labio suspirando al labio que suspira
Mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas…
Mientras exista una mujer hermosa… habrá poesía.
Gustavo Adolfo Becquer.