
Por Ignacio Tanquía y Mercedes Luna
Creatividad versus mediocridad
Los imitadores
Existe una influencia en los medios sociales, que empujan a los individuos a imitarse entre ellos. Da la sensación que se ha perdido la creatividad individual y cuando una persona hace algo, los demás, le copian su invención.
La persona creativa, posee una mente capaz de producir y generar ideas que puede desarrollar a través de la imaginación. Tal es el caso de un escritor que escribe algo y aparecen ‘los demás’ mencionando exactamente lo mismo que hizo el sujeto en cuestión. Otros con gran afición a la pluma, con su inagotable fuente inspiradora que es la privilegiada imaginación que poseen, escriben una obra de teatro, o el guión de una telenovela, que por ser tan “original” se convierte inmediatamente en un éxito rotundo. Entonces, aparecen los copiones con sus libretos de segunda y comienzan a ser entrevistados porque se convierten de la mañana a la noche, en estrellas que en poco tiempo… terminarán… estrelladas…
Solo los faltos de creatividad, piensan con la cabeza ajena
Hagamos un simple recuento de algunos libretos que generaron telenovelas que fueron realmente grandes éxitos. Por ejemplo, Betty la fea; Café con sabor a mujer; La mentira y tantísimas otras más. Existió una persona, una sola, que desarrollo su imaginación a tal punto que escribió guiones de esta naturaleza los cuales luego fueron llevados a la pantalla chica y transformados por los televidentes, en grandes éxitos. Pero luego aparecieron los escritores de segunda clase, esos que ni siquiera se toman la molestia de ‘sentarse a pensar con su propia cabeza’ y haciendo uso de la creatividad de otros, cambiaron los artistas, los nombres de los personajes y el nombre de las mismas telenovelas, las cuales con muy pocas variantes, terminaron transformándose en un refrito más, de los tantos a los cuales tienen acostumbrados a los televidentes.
En pocas palabras, al autor original casi nadie lo conoce y muy pocos tienen en cuenta el mérito de “su creación… de su creatividad”.
Otro tipo de Creativos
Pero más allá de los fritos y refritos, aparecen aquellas compañías que contratan personal para que utilicen “el ingenio” que poseen y desarrollen un sistema con el cual, puedan quitarnos más dinero fácilmente.
Si nos transportamos en el tiempo, podremos observar que hace muchos años atrás, veíamos por ejemplo el Llanero solitario en blanco y negro; también Mi bella genio; Perdidos en el espacio, como así también un sin número de películas de los años cincuenta. Por aquella época, la gente miraba la televisión y pagaba solamente la electricidad que consumía. En la actualidad, para ver esos mismos programas repetidos de la década de los cincuenta, hoy tenemos que pagar cable.
Compañías de cable inescrupulosas
Los genios pensantes de las compañías de cable, nos ofrecen especiales que constan de más de ochocientos canales. Pero ocurre que (y solo por dar un ejemplo) el mismo programa que un televidente ve en el canal 21, lo verá luego en el 33, 44, 89, 95, 321, 487, 632, 794, con la hora del este, en la costa oeste y no sabemos cuantas cosas más. En síntesis: si el mismo programa que vemos a través del canal 21, lo repiten en ocho canales más, tenemos que ocho canales pasan la misma programación. O sea que en realidad lo que nos dan, es un paquete de cien canales que al multiplicarlos por ocho dan un total de ochocientos canales. Pero ocurre que muchos de ellos, bajo el rótulo de “Clásicos”, nos atormentan (en inglés) con recitales de Frank Sinatra de cuando tenía veinte años, o con el Llanero solitario; Mi bella genio; Perdidos en el espacio etc. En español, las variantes son pocas y figuran los “clásicos” de cantinflas, que sin menospreciar al famoso actor, ya lo hemos visto como 345 veces elevado a la cuarta potencia, como así también, los recitales del famoso Club del Clan…
¿Piensan que somos tontos?
Por supuesto que si. Porque si bajo la excusa que el público pone de: “Es que no hay otra cosa para ver”, continúan dando audiencia mirando y mirando refritos… y “clásicos”… y siguen renovando contratos con las compañías de cable pagando para ver lo que veían en los años cincuenta gratuitamente, nada va a cambiar.
Está en nuestras manos revertir las cosas que nos afectan negativamente y evolucionar para poder adaptarnos a vivir una actualidad muy distinta, a la que los “clásicos” nos muestran diariamente. Por favor, digámosle no a la mediocridad y empecemos a apoyar a la gente creativa y capaz de ofrecernos algo diferente… distinto.