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Edición Nº 15
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Sexo con inteligencia



Por Verónica Chacón

La recomendación (y aquí es donde comienza el problema) es que esta vacuna debería ser aplicada a las niñas de 9 a 12
años de edad, ya que los médicos aseguran sobre la importancia de que las menores se vacunen antes de tener su primer contacto sexual.

Como algunos lectores recordarán, en la primera edición de Realidades, platicamos sobre el Virus del Papiloma Humano o HPV. Estos, son un grupo de más de cien virus y algunos de ellos están asociados con el cáncer cervical. El problema es que estos tipos de virus, se transmiten fácilmente cuando se mantienen relaciones sexuales de modo oral, genital, o anal, con una pareja
que esté infectada.

Las jovencitas se expondrán con mayor facilidad y de una u otra manera, a cualquiera de las formas del HPV. Aunque no todas quedarán infectadas,
podrán desarrollar algunos síntomas. ¿Por qué? Porque los factores de riesgo son varios y se manifiestan entre los 15 y 30 años, por tener múltiples parejas sexuales, mantener relaciones íntimas sin protección de un condón, contacto de piel a piel con una persona infectada, verrugas genitales y también, por tener relaciones sexuales desde temprana edad.

La vacuna HPV, es lo último que se ha creado para controlar el cáncer cervical y Gardasil, es la que ha sido aprobada por The Food and Drug Administration (FDA) y protege contra cuatro tipos de HPV.

La recomendación (y aquí es donde comienza el problema) es que esta vacuna debería ser aplicada a las niñas de 9 a 12 años de edad, ya que los médicos aseguran sobre la importancia de que las niñas se vacunen antes de tener su primer contacto sexual.

De 13 a 26 años, se recomienda la vacuna, para ponerse al día.
Como es de suponer, los padres (especialmente hispanos) se sienten muy mal ante el dilema de administrarles o no, la vacuna a sus hijas siendo apenas unas niñas.

Algunos se preguntan si no es esto, una manera de darles un ‘permiso’ (o luz verde) a las muchachitas, para comenzar a tener sexo a partir del momento en que son vacunadas.

Si bien en cierto que no se trata de eso, allí es donde entra en conflicto la decisión que deben tomar los padres sobre la forma que van a elegir, para la prevención de la salud sexual de sus hijas mujeres.
Se ha comprobado que la mejor manera que existe para evitar ser infectado, sexualmente con distintas enfermedades, es la abstinencia y a través de la misma, mantenerse castos.

Ese es el ideal, pero cuando nuestras hijas comienzan a desarrollarse a temprana edad y poseen un cuerpo de mujer a los quince o dieciséis años y tienen novios, porque es parte de la vida, de la naturaleza humana, no siempre poseen la fortaleza mental, para evitar las relaciones sexuales, que son producidas por las señales corporales (besos, caricias, atc.)
Es bueno recordar también, la presión social y escolar a la cual son sometidas las adolescentes por sus propias compañeras del colegio, cuando se burlan de aquellas que todavía no han tenido experiencias sexuales y de los muchachos que las atormentan con el tema de la virginidad.

Por esa razón, es beneficioso estar informados, para que puedan hablar con
sus hijas y les expliquen que, el hecho de utilizar la vacuna, no significa que pueden comenzar a experimentar con su sexualidad. Explíquenles que es un modo de protegerlas en el futuro, que abstenerse es cosa de gente inteligente y precavida, en una palabra, píntenles a sus hijas el mejor panorama para que ellas, cuando tengan que tomar una decisión, decidan por la más favorable.


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