PORTADA IMPRESA
Edición Nº 15
CONTENIDO
Galería de Fotos

Recetas para quitarle arrugas al alma



Por Liliana Porta

Con los años y al llegar a viejo, las experiencias de la vida, preñadas de alegrías y tristezas, me hicieron comprender que lo que tengo…
no me pertenece… aunque forme parte de mí.

Todo lo que soy ‘me fue prestado’ para que pueda repartirlo con aquellos
que entren en mi vida.

Entendí que nadie cruza nuestro camino por casualidad, como nosotros no entramos en la vida de alguien sin ninguna razón, porque hay mucho para dar… y recibir…

Mucho para aprender con experiencias positivas o negativas.

Aprendí que hay que ver las cosas negativas que a veces nos pasan, como algo que sucede por alguna razón.

No hay que lamentarse con lo ocurrido, porque el hecho de lamentarse, no servirá de nada y cegará los ojos impidiendo continuar por el camino.

Cuando no conseguimos olvidar que alguien nos lastimó, estamos reviviendo la herida haciéndola, muchas veces, mayor de la que teníamos antes.

Los años me dieron sabiduría para entender que, no siempre las personas nos lastiman intencionalmente. Muchas veces, nos sentimos heridos pero la otra persona ni siquiera se dio cuenta de esa situación y nos decepcionamos porque no cumplió nuestras expectativas… ¡Nuestras expectativas!

¿Sabemos acaso cuales eran las expectativas de la otra persona? A nosotros los demás nos decepcionan, pero nosotros a la vez, también decepcionamos a los demás.

Pero… es más fácil pensar en las cosas que nos duelen solo a nosotros.
Cuando alguien te diga que te lastimó sin intención… ¡Créele!

Te va a hacer bien… y así tal vez, te entenderán cuando digas sinceramente:
“fue sin querer”.

¡Da lo mejor que puedas de ti! Porque… cuando te vayas… la única cosa que dejarás es el recuerdo de lo que hiciste aquí… en la tierra.

Se bueno, intenta dar siempre el primer paso, nunca niegues una ayuda que esté a tu alcance, perdona… y da lo mejor de ti mismo.

Se una bendición… si una bendición… porque al fin del camino entendí que Dios no viene en persona a bendecirnos… sino que Él usa a los que ya estamos aquí… para cumplir una misión. Todos podemos ser ángeles. La eternidad está en nuestras manos.

Vive de tal manera que cuando ya no estés en este mundo, gran parte de ti, continúe en aquellos que tuvieron la fortuna de encontrarte y absorber lo que supiste trasmitir y recuerda…

“Voy a pasar la vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer a algún ser humano, debo hacerlo ahora, porque no pasaré de nuevo por ahí”…

Madre Teresa de Calcuta.


ediciones anteriores
encuesta

Quienes Somos     Suscríbase     Contactenos      Publicidad      Normas Legales

Copyright © 2006 - Luna Media Productions, LLC   ///   Todos los derechos reservados
Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este web site sin autorización