La familia... algo más que costumbres

Por Liliana Porta
El papel de la familia es de suma importancia, ya que la recuperación de la
víctima dependerá en gran parte, del
apoyo familiar
Una verdadera familia, sabe que debe estar unida en los buenos momentos y también en los malos. Muchos padres no saben a veces, como enfrentar el abuso sexual de uno de sus pequeños, porque generalmente es algo muy difícil de aceptar y peor aún, de asimilar.
El abuso sexual en los niños, puede ocurrir en el mismo seno familiar y hasta ser perpetrado por personas allegadas al clan, tales como un padre, el padrastro, un hermano, un tío, un amigo de la familia, o alguna persona que lo cuida, un vecino, un maestro… o un desconocido.
Cuando los miembros de la familia sospechan que el niño (o la niña) ha sufrido algún tipo de abuso sexual, es conveniente que comiencen a platicar con el agredido y escuchen atentamente lo que el menor tenga que relatar porque muy pocas veces, los niños inventan historias de abuso sexual. En ocasiones, los afectados se niegan a revelar lo ocurrido, por temor. Por esa razón es muy importante que los padres crean en lo que los pequeños relaten y les brinde apoyo y confianza para que no se sientan culpables.
La persona que este hablando con el niño, tendrá que saber manejar sus propias emociones, ya que no deberá demostrarle al pequeño lo que siente, para que éste no se sienta más afectado aún. Tampoco deberán presionarlo para que continúe expresando lo que ha vivido, pero si el niño / a decide hablar, anímelo y demuéstrele todo su amor y confianza para que diga la verdad con absoluta libertad.

Después de escuchar la confesión del abusado, la familia tendrá que reunirse para hacer la denuncia y buscar ayuda de parte de un especialista. Para ello, tendrán que preparar al menor explicándole que deberá contarles a otras personas lo que le hicieron, pero que eso será muy beneficioso para él.
El papel de la familia es de suma importancia, ya que la recuperación de la víctima dependerá en gran parte, del apoyo familiar.
Generalmente en una violación sexual, el agresor provoca en la víctima daños físicos y psicológicos y deberán atender al pequeño / a, especialistas para solucionar ambos problemas. A veces, no existen daños físicos, pero siempre un abuso sexual, dejará lesiones emocionales que tendrán que ser tratadas
por médicos especialistas en atención psicológica ya que las consecuencias
se harán presentes a corto o a largo plazo.
Si el niño / a no quiere comunicar lo que le ha ocurrido, presentará algunos cambios y es imperioso saber detectarlos a tiempo. Algunos de ellos son: Pesadillas y problemas de sueño, agresividad, cambios de hábitos
alimenticios, miedo, sentimientos de culpa y vergüenza, aislamiento, ansiedad
y también depresión.
El abuso sexual infantil, puede manifestar consecuencias a largo plazo con cambios en el niño cuando ya entra en la etapa de la adolescencia, tales como: consumo de drogas y alcohol, baja autoestima, poco rendimiento en los estudios, dificultades para expresar sus sentimientos, fobias sexuales, disfunciones sexuales, etc.