Con sentido común
Por Julián Ordóñez
El comensal no salía de su asombro, ya que pudo comprobar con sus propios ojos, que al parecer ‘esto era algo usual’ entre el cajero y el mozo.
Las personas que han sufrido algún tipo de fraude con sus tarjetas de crédito, decidieron
compartir sus experiencias y dar algunos consejos a todos aquellos que utilizan las mismas. Hay algunos casos que realmente son increíbles y no viene mal tenerlos en cuenta, al momento de efectuar un pago. Hoy les presento uno de ellos que fue el que más ha llamado mi atención.
Tenemos el caso de un comensal que pagó la cuenta del restaurante con su tarjeta de crédito. El mozo le trajo el recibo y el hombre firmó la factura, el camarero la dobló y puso la tarjeta de crédito dentro del recibo. Generalmente la gente toma la tarjeta de crédito y sin mirarla la pone en su billetera, cartera o bolsillo. Pero el personaje de esta historia, decidió controlar su nombre y número y descubrió que, era una tarjeta del mismo banco pero que pertenecía a otra persona y estaba expirada.
Llamó entonces al mozo, quien al parecer se puso nervioso. Al hacerle ver lo que estaba ocurriendo, el joven se disculpó y se dirigió hacia el cajero y todo lo que hizo fue entregarle la tarjeta expirada y sin intercambiar ninguna palabra, la tomó, la dejó bajo el mostrador y le entregó la tarjeta original al cliente.