Aprendiendo
español
Aprendiendo español con Realidades
Por Mercedes Luna
Esta palabra se usa indistintamente para explicar la situación, o el lugar que ocupa una cosa respecto de otra, como cuando decimos: está encima de la mesa, a quedado sobre la mesa.
El adverbio encima explica solamente la situación local de un cuerpo, respecto del que se halla debajo de él. La preposición ‘sobre’, representa no solo la situación, sino también y más propiamente, la gravitación que ejerce un cuerpo sobre otro. Y no es extraño que los confunda el uso, porque el cuerpo que está ‘encima’, gravita naturalmente ‘sobre’ el que está debajo. En lugar de ponerlo debajo, lo puso encima. Se descubre la torre, por encima de la montaña. Se ve
el sol, por encima del tejado. En estos casos que solo se trata de una situación local, no se podría emplear la preposición sobre, con la misma propiedad que en los siguientes, en que se considera el cuerpo con relación determinada a su gravitación: yo estaba sobre un pie; la casa esta fabricada sobre buenos cimientos; se apoya sobre una mesa; reposa sobre el duro suelo. De aquí es que los físicos dicen que un cuerpo pesa, gravita, ejerce su atracción o su impulso sobre otro y no ‘por encima de otro’. Según este mismo principio, se distinguen claramente dos ideas diferentes en estas dos proposiciones: daban golpes encima de mi cabeza; daban golpes sobre mi cabeza. Con la primera suponemos que los golpes daban en un paraje más elevado y que, correspondía perpendicularmente a mi cabeza, o en la habitación que estaba sobre la mía
.
Con la segunda doy a entender que yo recibía los golpes en la cabeza misma. Por eso se dice también en el sentido moral: ‘sobre mi conciencia’; sobre mi honor; sobre mi palabra; para denotar que lo que se asegura o se promete, se sostiene, carga y se apoya en la conciencia, el honor o la palabra y no se puede decir: encima de mi honor o de encima de mi palabra.